
Por Evangelista Ramírez Terrero | Vértice Crítico.

Cubano-argentino, pero, sobre todo, latinoamericano e internacionalista revolucionario, el Che Guevara nació el 14 de junio de 1928 en Rosario, Argentina. Doctor en Medicina, el Che fue y es uno de esos hombres a los que Albert Einstein denominara «guardianes y renovadores de la conciencia de la humanidad». Cayó frente al enemigo, pero su legado trascendió hacia el futuro. Fue un luchador incansable y ejemplar que, en el curso de la historia, se ha convertido en leyenda y símbolo de libertad, abnegación y principios revolucionarios.
El Che, al igual que Luperón, José Martí, Simón Bolívar, Fidel Castro Ruz y otros, nació con el solo objetivo de ser útil a las mejores causas de la humanidad. Desde muy joven tuvo una visión clara y precisa de una Latinoamérica libre de las garras del imperialismo, animado por un profundo espíritu internacionalista, sin fronteras.
Emprendió la arriesgada empresa de intentar liberar al pueblo boliviano del imperialismo opresor. En el proceso de la lucha, durante un enfrentamiento armado ocurrido el 8 de octubre de 1967, el Che fue capturado con vida. Posteriormente, el 9 de octubre de ese mismo año, fue fusilado por el sargento Mario Terán, del Ejército boliviano, en una operación en la que intervino la CIA.
El viernes 9 de octubre de 2026 se conmemora el 59.º aniversario de la ejecución de nuestro inolvidable y legendario guerrillero.
Hago un llamado a todos los hombres y mujeres de lucha revolucionaria, comprometidos y comprometidas con la transformación de las añejas, ineficientes, injustas y explotadoras estructuras políticas, económicas y sociales de la sociedad capitalista, a honrar al legendario guerrillero mediante el estudio, la lucha y el levantamiento de sus voces contra «cualquier acto de injusticia cometido en cualquier parte del mundo».





































