Home Actualidad La muerte no vendrá a buscarnos | Tercera parte.

La muerte no vendrá a buscarnos | Tercera parte.

190
0

"El miedo a la muerte nos roba más vida que la propia muerte."

Una reflexión desde Epicuro

Por José Espinal Marcelo  | Vértice crítico

José Espinal Marcelo
José Espinal Marcelo

Hay un miedo que nos acompaña desde que aprendemos que un día vamos a desaparecer.

No siempre lo vemos. A veces se esconde detrás de nuestras preocupaciones diarias, de la obsesión por el trabajo, del deseo de acumular cosas, de la necesidad de dejar huellas. Pero está ahí. Silencioso. Esperando.

El miedo a la muerte.

Y, sin embargo, mientras más lo pienso, más extraño me parece.

Pasamos buena parte de la vida temiendo algo que nunca llegaremos a experimentar.

Cuando la muerte llegue, ya no estaremos aquí para sentirla.

Hace más de dos mil años, Epicuro comprendió algo que todavía hoy resulta difícil aceptar. La muerte no es una experiencia. No es un encuentro. No es una cita pendiente. Mientras vivimos, ella no está. Y cuando ella llega, nosotros ya no somos.

Parece simple.

Pero pocas ideas tienen tanta fuerza.

Porque si eso es cierto, entonces gran parte de nuestra angustia nace de una ilusión. Sufrimos por adelantado. Nos robamos días, meses y años imaginando un final que nunca podremos observar con nuestros propios ojos.

Es como pasar la vida entera temiendo la oscuridad de una habitación en la que jamás entraremos.

Y mientras tanto, la vida ocurre.

Ocurre en los abrazos que aplazamos.

En las conversaciones que dejamos para después.

En los sueños que postergamos esperando el momento perfecto.

En las personas que amamos sin decirles cuánto significan.

Creemos que tenemos tiempo.

Esa es quizás la mentira más peligrosa que nos contamos.

Porque nadie sabe cuánto queda.

La muerte no suele anunciarse. No envía avisos. No negocia calendarios. Un día simplemente convierte el futuro en pasado.

Y entonces entendemos que la verdadera tragedia nunca fue morir.

La tragedia es haber vivido distraídos.

Hay personas que llegan al final con las manos llenas y el alma vacía. Acumularon bienes, reconocimientos y prestigio, pero olvidaron vivir. Corrieron tanto detrás de la vida que nunca se detuvieron a sentirla.

Epicuro no enseñaba a despreciar la muerte.

Enseñaba algo mucho más difícil: a dejar de temerle.

Porque quien vive aterrado por el final termina renunciando al presente.

Y el presente es lo único que realmente poseemos.

No ayer.

No mañana.

Ahora.

Este instante irrepetible.

Esta conversación.

Este afecto.

Esta posibilidad de estar vivos.

Quizás la serenidad no consiste en encontrar respuestas sobre lo que ocurre después de la muerte.

Quizás consiste en dejar de buscar refugio en lo que no sabemos y empezar a cuidar lo único que sabemos con certeza.

Que estamos aquí.

Que estamos vivos.

Y que ningún miedo debería robarnos el milagro sencillo y extraordinario de existir antes de desaparecer.

Porque cuando llegue la muerte, no vendrá a buscarnos.

Habrá llegado cuando nosotros ya no estemos.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here