
Mensaje al Congreso de los Pueblos en Resistencia Antiimperialista.
Intervención de Juan Contreras de la Coordinadora Simón Bolívar

Por Juan Contreras | Coordinadora Simón Bolívar.
Maracaibo, Venezuela | Septiembre de 2026

Un saludo fraternal, bolivariano, revolucionario, patriota, latinoamericano, caribeño y antiimperialista a los organizadores de este importante evento; a los representantes de las delegaciones internacionales que están participando y, por supuesto, a los compañeros y compañeras que están presentes en este momento.
Mi mensaje de unidad, de hermandad, desde la trinchera de la patria libre.
Nos reunimos hoy en este Congreso de los Pueblos, este movimiento social que busca consolidar el poder popular y la soberanía comunitaria frente a los modelos hegemónicos, bajo la doctrina bolivariana, para encarar con firmeza histórica la coyuntura actual.
¿Qué es ser antiimperialista?
Ser antiimperialista hoy, frente a la agresión perpetua y los actos de guerra del hegemón norteamericano, significa transformar la indignación en rebeldía organizada.
Es defender, con las armas de la conciencia, la cultura descolonizadora y el poder comunal, cada palmo de nuestra soberanía, convirtiendo la resistencia de los pueblos en una ofensiva continental y socialista por la vida y la dignidad de la Patria Grande.
¿Qué nos toca hacer hoy?
Frente al acto de guerra continuado del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, bajo la administración supremacista, pedófila, corsaria y agresora de Donald Trump, nos toca ser un muro de dignidad inquebrantable.
Por ello, asumimos esta tribuna para plantear nuestra ofensiva de resistencia a través de siete elementos fundamentales:
1. La Constitución como pacto social para todo el pueblo venezolano
Nuestra Carta Magna no es letra muerta ni un documento burgués de élite. Es el pacto social fundacional que diseñó la democracia participativa y protagónica.
Es el escudo jurídico con el que el pueblo soberano blindó sus derechos sociales y colectivos.
Defender la Constitución es defender la paz con justicia social y cerrarle el paso definitivo al fascismo apátrida.
2. En Bolívar nos encontramos todos, en el doctrinario bolivariano antiimperialista
El pensamiento del Libertador Simón Bolívar es el faro que ilumina nuestra marcha continental.
Su advertencia visionaria sobre el imperio del norte no es historia lejana; es la radiografía exacta de su pretensión hegemónica actual.
En Bolívar convergemos todas las corrientes emancipadoras. Su doctrina antiimperialista es el timón ideológico que guía nuestra brújula geopolítica de combate.
3. El poder popular como columna vertebral de la Revolución Bolivariana y socialista
El Estado burgués tradicional colapsa ante la voracidad del capital.
Por eso, la única salida verdadera, revolucionaria, es la transferencia real del poder al pueblo organizado en comunas, en consejos comunales y en bases de autogobierno.
El poder popular no es solo un adorno decorativo. Es la columna vertebral que sostiene la edificación del socialismo bolivariano, donde mandar obedeciendo es la norma suprema.
4. Continentalicemos la lucha en el marco de los 200 años del llamado al Congreso Anfictiónico
Este 2026 conmemoramos el bicentenario de aquel histórico y visionario llamado al Congreso Anfictiónico de Panamá.
Hoy, más que nunca, la Patria Grande está convocada a romper las cadenas de la dependencia neocolonial.
Continentalizar la lucha significa articular a los movimientos sociales, a la clase obrera, a los pueblos originarios y a la juventud rebelde de Nuestra América y el Caribe en un solo bloque histórico de resistencia antiimperialista.
5. La cultura como un eje transversal de resistencia
El imperialismo no solo nos agrede con misiles financieros y bloqueos criminales, sino con la colonización de las conciencias a través de la industria cultural hegemónica.
Frente a la banalización alienante, levantamos nuestra identidad profunda, nuestras tradiciones, el canto rebelde y la memoria viva de nuestros barrios y campos.
La cultura descolonizadora es el antídoto contra la necedad inducida y el eje transversal de nuestra trinchera espiritual.
6. La unidad cívico-militar y la producción en el territorio
La defensa integral de la patria no descansa en una sola fuerza, sino en la fusión indestructible entre el pueblo y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
Esta unidad cívico-militar es el disuasivo más potente frente a cualquier aventura guerrerista del imperio.
Pero esa unidad se blinda en el territorio con la soberanía productiva.
Cada conuco, cada fábrica recuperada y cada espacio productivo comunal es un bastión de resistencia económica que derrota el bloqueo criminal.
7. La memoria histórica como garantía de victoria
No somos un pueblo sin pasado.
Somos los hijos legítimos de Guaicaipuro, de Bolívar, de Sucre, de Zamora y de los mártires que han entregado su vida por esta tierra sagrada.
De Chávez.
La memoria histórica no es la nostalgia inútil. Es conciencia crítica, moral combativa y la garantía absoluta de que, sin importar la magnitud de la agresión imperial, volveremos a vencer.
¡Independencia y patria socialista!
¡Resistiremos y venceremos!
¡Nos tienen miedo porque no tenemos miedo!
¡Nos tienen miedo porque no tenemos miedo!
¡Solo el pueblo salva al pueblo!
Ciudad de Maracaibo, Venezuela
Septiembre de 2026
Juan Contreras
Desde la esquina del barrio.





































