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El 2025: UN AÑO DE DESEMPEÑO ECONOMICO EN CONSIDERABLE DECLIVE

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Foto: fuente externa
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Con perspectivas menos halagüeñas para el 2026

Documento de Fuerza de la Revolución (FR).

Los fundamentos sobre los cuales se ha sustentado el modelo económico dominicano de los últimos años de una supuesta estabilidad y bienestar, han registrado un duro golpe en el desempeño de este 2025 de gestión del PRM.  Ello refleja la vulnerabilidad e inestabilidad del sistema económico social del neoliberalismo y su bloque oligárquico de dominación en nuestro país.

  1. Crecimiento.

La vanagloria del crecimiento sufre una profunda caída desde un pregonado 5.4% a solo 2.4% en este año 2025, reflejo de una acentuada desaceleración de más de 3 puntos porcentuales respecto de lo proyectado.  A eso se le llama ralentización considerable de la economía.

  1. Estabilidad Macroeconómica cuestionable en su base de sustentación.

Las variables sobre las cuales se sustenta la llamada estabilidad macroeconómica entre las fundamentales: crecimiento, inflación tasa de interés y financiamiento, reservas brutas y netas, estabilidad fiscal, tasa cambiaria, empleo… reflejan un comportamiento, en unos casos declinantes y en otros de simple abultamiento por su estructura y contenido:

  • Ya se señaló la caída del crecimiento de la economía del 5 al 2.3%.
  • Las reservas que se señalan en más de 14 mil millones de dólares y la inversión extranjera directa en más de 4 mil millones. Las primeras se sustentan en el endeudamiento externo (el país genera dólares insuficientes por sus exportaciones) y la inversión extranjera privilegia el turismo y la actividad inmobiliaria, las zonas francas y minería, así como a la generación eléctrica en la producción nacional.  De otro lado, de no ser por las remesas que aportan más de 10 mil millones de dólares al año las reservas no alcanzarían dicho nivel, debido a que no existe el esfuerzo exportador necesario proveniente del sistema productivo nacional.
  • El financiamiento solo llega mínimamente a las medianas, pequeñas y microempresas y a la agropecuaria mientras los desencajes liberados para la inversión son acaparados por las grandes empresas.
  • Las tasas de interés prevalecientes, desincentivan a los pequeños productores y negocios; la última todavía en 5.75% desde un 7.25% se mantiene muy alta o en su defecto cuando un pequeño usuario va al banco, allí resulta otra cosa. Por demás, manifiesta una clara dependencia del comportamiento de la tasa de interés prevalecientes en los Estados Unidos, aunque más de 3 veces superior a la del país imperial norteño.
  • La tasa cambiaria del peso por dólar que se había programado en un 3% anual, en el 2025 supera el 5% de incremento llegando desde un 59 hasta un 64% pesos por dólar. La misma solo se mantiene con el apoyo de las reservas que se inyectan al mercado cambiario y no en la producción nacional.
  • La estabilidad fiscal hace ya mucho tiempo que el país no la percibe. El déficit fiscal llegó incluso a elevarse en un momento dado a un 8% del PIB cuando estalló la crisis del 2008-2009 hasta un 3.5% del PIB.  Para el año transcurrido se previó bajar el déficit fiscal al 3.1% del PIB pero en términos estructurales éste superó el 4.2% del PIB manifestando una peligrosa nueva tendencia de su crecimiento y las consecuencias negativas para la economía del país.  En términos absolutos el déficit fiscal del 2025 representó más de 20 mil millones de pesos por encima de lo programado y para el 2026 va por el mismo sendero.  Todos conocemos que para enfrentar los déficits se procede a nuevas deudas las cuales normalmente se solucionan con la emisión de bonos que representan para el 2026 un monto de 401 mil 768 millones de pesos equivalentes a 6 mil 134 millones de dólares.
  • La generación de nuevos empleos se ha concentrado en el turismo con la marcada característica de orientación hacia los sectores no productivos como los servicios y teniendo como sombrilla una economía informal que ronda casi el 60% de la actividad económica del país.
  1. Endeudamiento.
  • El fardo pesado del endeudamiento sigue presente en el sistema económico del país y a la República Dominicana ocupa un sitial de primer orden en ese sentido en toda la región latinoamericana y caribeña. Su comportamiento ascensional y desproporcionado de las últimas décadas compromete a las futuras generaciones de dominicanos/as y convierten en el futuro cercano a la nación en un embargo.
  • Más de 76 mil millones de dólares constituyen en la actualidad la deuda global del país con un 70% del PIB comprometido con la misma. La nación cerrará este 2025 con una deuda pública del 60% del PIB y la presente gestión del PRM en su quinquenio de ejercicio, se estima que la ha asumido en cerca de 40 mil millones de dólares.  Ya señalamos que el Congreso Nacional ha aprobado bonos para cubrir el déficit programado para el 2026 por un monto de más de 6 mil millones de dólares.
  • El 26% de los ingresos tributarios ordinarios se dedicaron en el 2025 al pago de los intereses de la deuda y según cálculos establecidos este servicio de la deuda ha consumido 34 mil 888 millones de dólares en los últimos 5 años de gestión perremeista incluyendo más de 8 mil millones de dólares al mes de octubre de 2025.
  1. Presupuestos y Política Fiscal.

Según su definición este debe ser el principal instrumento para la política de desarrollo de la nación.  Sin embargo, en nuestro caso estamos lejos de que el mismo cumpla con esta función porque adolece de serios problemas estructurales y tanto su concepción como su ejecución obedece a los intereses de una clase.

Para el 2026, que se inicia ahora en enero, el congreso dominicano aprobó un presupuesto por  un monto de 1.8 billones de pesos, que  como siempre, presenta una estructura excesivamente desbalanceada  en términos de los ingresos y por el lado del gasto.

Por el lado de los ingresos el país mantiene desde hace tiempo un nivel muy por debajo de los países de la región con una presión tributaria que no supera el 15% (estática) cuando los demás se colocan por encima del 20%.  Pesa demasiado en este resultado el carácter regresivo del sistema tributario vigente.  Variables como la evasión y la elusión; las exenciones fiscales (sacrificio fiscal), el contrabando, el bajo peso específico de los impuestos a las ganancias de las empresas y afectación al patrimonio, constituyen los elementos causantes de los magros ingresos percibidos por el erario público.  Agrava la situación el hecho de que en el 2025 – como ya señalamos – el 26% de las recaudaciones tributarias ordinarias, se destinaran al pago de los intereses de la deuda.  Los magros ingresos restantes luego del pago de los onerosos intereses se destinan por lo general a un gasto nada racional y asimétricamente pronunciado.

Por el lado del gasto, precisamente la asimetría se presenta con un 87% para el gasto y transferencias corrientes y menos de un 10% para el gasto de capital, que es el destinado a la inversión de capital para el desarrollo.  Por ello es común el reclamo de la población en infraestructura básica para las comunidades y los pilares fundamentales para el desarrollo como educación y salud no superan el 6% del PIB.

  1. Situación energética.-

La política energética seguida por el gobierno perremeista no es nada diferente a las de los gobiernos anteriores del PLD que no encuentra soluciones viables y definitivas.  Los apagones se multiplican en todo el país, las pérdidas técnicas (permitidas por sistemas anacrónicos de redes) como no técnicas (por robo, especialmente de grandes empresas y ricos usuarios), generadores nacionales y extranjeros privados, que venden energía cara al estado, altas tarifas para los usuarios de hogares, plantas que entran y salen del circuito; nuevos entes privados en la generación, constituyen los principales elementos que caracterizan al sistema.

  1. Ambiente.-

En términos ambientales asistimos a un proceso de deterioro progresivo cuya principal responsabilidad radica en la megaminería, las granceras, la explotación irracional de los recursos boscosos y el daño a las aguas y cuencas.  La Barrick Gold de Cotuí no solo se lucra de la explotación del oro sino que además construye una nueva presa de cola con la anuencia del gobierno perremeista que daña aguas y producción, mientras que por otro lado se otorgan nuevas concesiones y explotaciones mineras en la cordillera central, el sur y la frontera del país, siendo la principal amenaza la Los Rosarios en San Juan de la Maguana.

  1. Situación Social y Comunitaria.

La situación social del país se deteriora y agrava al ritmo del primer quinquenio de gobierno perremeista y en especial en el trascurrido año 2025.  Sus principales males se expresan en:

  • Una canasta familiar inalcanzable para los estratos más empobrecidos de la población y la clase media cuyo monto es de casi 30 mil pesos en tanto que la otra ronda los 50 mil pesos. Se necesitarían 2-3 salarios mínimos (según la escala existente) para solventar la denominada canasta básica mientras los salarios mínimos y promedios no alcanza para ello.  En consecuencia, hay una pérdida progresiva de la capacidad adquisitiva.  A pesar de que se ha elevado la productividad del trabajador en las empresas y en el estado, no se elevan los salarios ni tampoco los mismos son indexados, no obstante ser aprobada la indexación en el año 2017.
  • Las comunidades ocupan las fuentes de comunicación (TV, radio y prensa escrita) cada día en todo el territorio nacional, con reclamos por carreteras, caminos vecinales, nuevas escuelas, energía y otros servicios para los cuales el presupuesto nacional no proporciona recursos para atenderlos mientras las inversiones se orienta al turismo.
  • La salud profundamente afectada por falta de hospitales o mal estado de otros, altos costos de las medicinas, especialmente aquellas necesarias para enfermedades denominadas catastróficas. Para colmo recientemente se puso al descubierto la quiebra de CENASA, fruto del fraude descomunal de una red mafiosa en su administración designada por el gobierno actual.
  • Los apagones siguen sus fueros afectando a comunidades, familias y empresas. Generadores que se enriquecen, redes de distribución inservibles, altas tarifas, ricos que no pagan el servicio, comunidades a oscuras.
  • Sistema de transporte malo y caótico. Un tercio del parque vehicular es chatarra que no se sustituye o saca de circulación mientras cada semana entran miles de vehículos importados incluyendo motocicletas en cantidades impresionantes.  Malas carreteras y calles sin señalización adecuada.  En fin ¡un desastre!
  • Política de paño tibio y de atención politiquera para los sectores de la población más empobrecida. La distribución de tarjetas sociales de 1, 500 pesos no resuelven el problema de la pobreza e incluso hasta en ese ámbito se percibe y produce la corrupción, fenómeno que cubre y carcome prácticamente todas las esferas del accionar público y privado de la nación, sin que consecuencias de ley pasen cerca de sus espacios operativos.  El denominado coeficiente de Gini que mide el nivel de pobreza permanece inalterable a pesar de la cacareada reducción proclamada por los diferentes gobiernos neoliberales de las últimas 3 décadas.
  • Las minipymes a pesar de generar más de 1/3 del empleo y más de un tercio del PIB no tienen la dispensa necesaria del sistema financiero para su normal crecimiento y desempeño.

Conclusión   y  Perspectivas.

Mientras se pinta de esa manera el panorama económico y social del país y no se vislumbran cambios para el futuro cercano, para el Fondo Monetario Internacional (FMI) “las medidas de políticas y la solidez de los fundamentos económicos, respaldan una perspectiva favorable para la República Dominicana”, según su último informe dado a conocer  hace algunos meses en su visita de supervisión a nuestro país.

Dicho organismo financiero internacional, que actúa como gendarme financiero internacional para los países sometidos al neoliberalismo con su “ordeno y mando”, sugiere la realización para la R.D. de nuevos pactos, tres de ellos el Fiscal, Eléctrico y Financiero, que siempre terminan afectando a los sectores más empobrecidos y favoreciendo a las clases dominantes y a las empresas extranjeras.

Así las cosas, el pacto fiscal propuesto debe tener las mismas características y contenido sustantivo del que ya fracasó impulsado por Abinader con el rechazo rotundo del pueblo dominicano porque castigaba a la población trabajadora y favorecía a la oligarquía dominante.

El pacto eléctrico en la filosofía del FMI consiste siempre en favorecer la inversión extranjera en el área (sea con tecnología y material contaminante o con energía renovable como es el caso de las empresas eólicas y solares que ya entes privados implementan en el país).  Empresas extranjeras que gozan de exenciones fiscales y después venden energía cara por encima de sus ganancias justas o normales.  Para el FMI en materia del pacto eléctrico, resulta indispensable “el incremento y ajuste de la tarifa eléctrica”. ¡Vaya Pacto!

En lo referente al pacto financiero las recomendaciones del FMI se orientan hacia la afirmación de un sistema financiero acorde con las medidas y comportamientos del Tesoro Norteamericano cuyas tasas de interés y su movimiento sean la que determinen que tasas aplicar en un país como la R.D.

Respecto de la deuda del FMI solo aconseja “prudencia”.  Para nada preocupa el rumbo de la deuda dominicana que ya es uno de los países más endeudados de la región.

Visto así, el panorama no luce nada prometedor para la República Dominicana y por tanto debemos estar prestos para acompañar al pueblo en sus luchas y en las justas demandas y reivindicaciones que de seguro estarán presentes en el escenario nacional.

Manuel J, Colón

Encargado de la Comisión Económica

Fuerza de la Revolución

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