
Por Héctor Hernández | Vértice Crítico.

En una publicación colgada recientemente por fs fedor20 en este chat (que lleva por nombre La Culebrita TARA), y bajo la pregunta recogida en el título, alguien que se identifica como BJ Studio (acogiéndose a contenido generado por la IA) asume y promociona definiciones y características de lo que entiende que son el socialismo y el comunismo. Ante este contenido, me siento comprometido a no ser indiferente. He aquí algunas consideraciones al respecto.
La cosa comienza con la formulación misma de la pregunta, la forma en la que está redactada. Es planteada como si socialismo y comunismo fueran dos órdenes distintos, y no es así. Para la ciencia, el socialismo es el comunismo correspondiente a la etapa de inicio de la ruptura de la hegemonía del sistema capitalista.
El autor de la pregunta y de las respuestas que proporciona atribuye al socialismo las siguientes características: intervención del Estado en la economía; puede coexistir con la propiedad privada; se busca la redistribución de la riqueza; generalmente se desarrolla dentro de un sistema democrático (socialdemócrata); existen diversas corrientes socialistas (reformistas, democráticas, etc.).
Acerca de la primera «característica», no es que el socialismo propicie la intervención del Estado en la economía; no existe Estado que no intervenga en la economía, y una de las razones centrales por las que surgió el Estado (en este caso, el Estado capitalista) fue porque, en la fase previa a su existencia, el proceso, en su desarrollo, llegó a un punto en el que la sociedad quedó bajo el caos generado por la competencia y los choques entre los actores económicos.
Luego, por las mismas razones —pero en condiciones más complejas, pues ahora se trataba de la sociedad envuelta en el caos generado por la lucha entre las clases propias del orden capitalista—, tuvo que aparecer el Estado socialista para dar respuesta a las necesidades de la sociedad; en primer lugar, de quienes producen, porque los hechos revelaron que el Estado capitalista no es para la sociedad, sino para los convertidos en superricos por el capital.
En cuanto a la segunda característica —que el socialismo puede coexistir con la propiedad privada—, no se trata de que «puede coexistir con la propiedad privada»; es a la inversa: la propiedad privada necesitó del auxilio del nuevo orden (el socialista), debido a que, en medio de la alta concentración y centralización de la propiedad, una gran proporción de ella estaba condenada al quiebre y la desaparición y, en aras de salvar el pellejo como capitalista, prefiere «coexistir» bajo las condiciones que le dicta el régimen socialista.
Visto por el ojo de un activo del sistema capitalista, eso de que en el socialismo «se busca la redistribución de la riqueza», como acción aislada del conjunto de las condiciones, huele a dejar caer boronas a los subordinados. Nada de eso. De lo que se trata en el socialismo es de que las cosas estén organizadas de modo tal que el resultado de la actividad productiva vaya, en primer lugar, hacia quienes producen la riqueza. En otras palabras, que la producción siga teniendo carácter social, pero que también la riqueza producida tenga el carácter de herramienta al servicio del desarrollo social-colectivo y no para enriquecer a menos del 1 %.
En cuanto al ambiente en el que se desarrolla el socialismo, algo en lo que debemos estar claros los comunistas es en que NO existe sistema clasista que pueda darse el lujo de ser «democrático» frente al enemigo, es decir, permitirle a este que haga lo que le dé la gana.
El carácter democrático del socialismo viene dado por el hecho de que es el régimen político-social de las grandes mayorías y no tiene nada que ver con eso de la socialdemocracia. Es lo contrario: surge y se desarrolla en permanente diferenciación activa con esa ala política del capitalismo. En lo que respecta a eso de que «existen diversas corrientes socialistas», ya Marx y Engels se encargaron de poner cada cosa en su lugar en el Manifiesto Comunista.
El comunismo, según la publicación de marras, tiene las siguientes características: abolición de la propiedad privada; Estado centralizado que controla la economía; busca eliminar las clases sociales; históricamente se ha implementado mediante revoluciones y regímenes de partido único; ejemplos históricos: URSS, China y Cuba.
Sobre el primer punto, la abolición de la propiedad privada, hay que dejar claro que a la propiedad privada, como cualquier fenómeno histórico, no hay que abolirla en el sentido de una meta que es perseguida al margen de la dialéctica y del curso normal de desarrollo de la naturaleza o de la historia: nacimiento, desarrollo y muerte o desaparición. En el presente caso, estamos frente a uno que corresponde al ámbito de la historia.
Es la propia dinámica de la propiedad privada la que, como capital, tiene el mérito de existir e incrementarse a condición de ampliar y profundizar la explotación y la miseria de las grandes mayorías; pero tiene el mérito también de ser su propia sepulturera, al generar las condiciones de su negación, creando las condiciones para el nacimiento del comunismo y, junto a este, quedar definida la tarea, no de la abolición, sino de ocupar, organizar y llenar el espacio histórico-social de contenido comunitario, en la medida en que la referida propiedad se va quedando sin fuerza para mantener atrapada en sus redes a la sociedad por el avance de la conciencia y el conocimiento acerca de que es esta propiedad privada, como capital, el origen de los principales males que padece la sociedad.
La centralización de la economía no es el rasgo fundamental del comunismo en su fase socialista; es un factor heredado del capitalismo. El rasgo fundamental que distingue al socialismo es la centralización política como accionar de las grandes mayorías convertidas en Estado socialista. Lo de la centralización de la economía no es más que un derivado de aquella y es una centralización relativa.
Lo mismo ocurre con la llamada eliminación de las clases sociales. El comunismo no busca tal eliminación porque, si así fuera, sería la pretensión de sustituir a la historia en su dinámica de sacar y dejar fuera las cosas que ya no funcionan como motor de la sociedad y de la historia. La misión histórica del comunismo es ocupar y llenar de vida comunitaria y dar sentido de continuidad al espacio que, en su desarrollo, se coloca por delante de la propiedad privada.
«Históricamente se ha implementado mediante revoluciones y regímenes de partido único».
Principio de acción y reacción (tercera ley de Newton): «Cuando un objeto ejerce una fuerza sobre otro, el segundo objeto ejerce una fuerza de igual magnitud y dirección, pero en sentido contrario a la acción del primer objeto».
Es lo que ha ocurrido con la acción ejercida por el capital como fuerza sobre la sociedad, buscando retenerla aprisionada en sus fauces; luego vino la reacción (revolución) de la sociedad —concentrada en el partido comunista—, de igual magnitud, pero en sentido contrario: derribó su poder, iniciando así el proceso de la liberación mediante la construcción socialista.
Cuando se dice «derribó su poder», no se refiere a la utopía de derribo y desmonte simultáneo del poder del capital, sino al inicio de ese proceso en sus puntos más débiles y, a partir de ahí, se tornó irreversible e indetenible el proceso.





































