

Por Víctor Castillo (Charin) | Psicólogo | Vértice Crítico

La mañana bebe luz
para encender su dulce fuego;
la luna busca estrellas
para bordar su velo.
La fuente alza su cántaro
y sueña con unos labios;
el viento, entre los árboles,
suspira solitario.
También el alma tiene
sed de aromas y risas,
de canciones nacientes
que despierten la vida.
Sed de un mañana limpio,
sin amores marchitos;
de remansos que abandonen
su sueño detenido.
Que nuestro canto derrame
esperanza sobre el cieno
y convierta cada herida
en un jardín de sueños.
Que suelten los silencios
sus palomas al viento
y vuelen hacia el misterio
sin temerle al invierno.
Hoy bebamos futuro,
claridad y alegría,
con valentía, hasta tocar
el alma secreta de las cosas
y descansar, al fin,
en el corazón eterno de la vida.





































