El sector transporte advierte que los subsidios no compensan las alzas y que el encarecimiento del combustible ya impacta el costo de vida nacional.
Por José Espinal.

Santiago de los Caballeros. El encarecimiento sostenido de los combustibles continúa generando tensiones en el sector transporte, luego de que dirigentes choferiles denunciaran que las políticas gubernamentales están trasladando el impacto de la crisis petrolera internacional directamente a la población.

El presidente del Sindicato Nacional de Choferes, Miguel Sánchez, afirmó que, pese a los anuncios oficiales sobre subsidios, estos no han logrado contener el aumento de los precios, lo que ha elevado de forma considerable los costos operativos de los trabajadores del volante.
Según explicó, cada ajuste en los combustibles reduce los márgenes de ingreso del sector, comprometiendo la sostenibilidad del transporte público y colocando a los choferes en una situación económica cada vez más precaria.
“El sistema no resiste más aumentos. La presión recae sobre quienes dependen del transporte para subsistir”, sostuvo el dirigente, al tiempo que alertó sobre las consecuencias en cadena que estas alzas generan en la economía cotidiana.
El impacto, advirtió, trasciende al gremio, ya que el incremento en las tarifas del transporte termina reflejándose en el costo de bienes y servicios, golpeando con mayor fuerza a los sectores de menores ingresos.
En ese contexto, Sánchez instó a las autoridades a revisar el esquema de fijación de precios de los combustibles y a adoptar medidas más efectivas que amortigüen el impacto en la población.
Aunque reiteró la disposición del sector para mantener el diálogo, dejó claro que los choferes evalúan acciones de presión si no se producen respuestas concretas en el corto plazo, en medio de un escenario económico cada vez más tenso.



































