Por Julio Díaz Campusano

La acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el expresidente Raúl Castro, general de Ejército de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, además de ridícula, constituye otra de las tantas torpezas de política exterior en que ha incurrido el presidente Donald Trump y su grupo MAGA.

Traer por los cabellos, 30 años después, el derribo en aguas territoriales de Cuba de dos aviones del grupo contrarrevolucionario de Miami Hermanos al Rescate, además de ser una falacia, resulta “infame”, pues Cuba actuó en legítima defensa, hecho que incluso ya había informado en más de veinte ocasiones a las autoridades estadounidenses sobre las abusivas violaciones ejecutadas por ese grupo contrarrevolucionario en La Habana y otras ciudades de Cuba.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos hizo caso omiso a tales denuncias y, sabiendo que se estaban realizando esas acciones violatorias del derecho internacional contra Cuba, cerró los ojos y se hizo el sordo.
Ese mismo tribunal prejuiciado no enjuició a Luis Posada Carriles, autor material del acto terrorista del vuelo 455 de Cubana de Aviación, avión de pasajeros que había salido de Barbados con destino a La Habana, donde murieron 73 personas, entre ellas integrantes del equipo nacional de esgrima cubano.
Esa acción de 1976, evidentemente terrorista, no existió para el Departamento de Justicia de Estados Unidos; sin embargo, sí existió el derribo en aguas nacionales cubanas de dos avionetas donde murieron cuatro personas y, oh sorpresa, tres de ellas eran norteamericanas.
Por todo lo dicho hasta ahora, no solo rechazamos la imputación contra el líder revolucionario Raúl Castro, sino que además queremos recordarle al Departamento de Justicia de los Estados Unidos que Cuba no está sola y que los pueblos y fuerzas patrióticas y democráticas del mundo se levantarán en oleada para impedir que se manche la historia revolucionaria del general de Ejército de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, quien posee méritos propios que van desde su participación en el asalto al Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953; el desembarco del Granma, el 2 de diciembre de 1956; las batallas guerrilleras y la victoria de la Revolución el 1 de enero de 1959; su condición de primer secretario del Partido Comunista de Cuba; presidente de Cuba; y general de Ejército de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba hasta hoy, 2026.
Es decir, su participación revolucionaria durante más de 73 años, desde guerrillero de la Sierra Maestra hasta presidente de la República, y su rango actual de general de Ejército de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, siempre al lado del socialismo y del comandante en jefe Fidel Castro, constituyen un orgullo para Cuba y el mundo, cuyos pueblos están dispuestos a defenderlo hasta con su propia vida.
¡Viva Cuba socialista! ¡Viva Raúl Castro! ¡Cuba no está sola!
La nota:
El autor es secretario de Relaciones Internacionales del Partido Patria para Todos y Todas.





































