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El filtro de la mente (Epicteto y la revolución cognitiva). | Primera parte.

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Por Víctor Castillo (Charin), Psicólogo | Vértice crítico.

Víctor Castillo
Víctor Castillo

Para que puedas digerir y asimilar mejor estas herramientas de transformación mental sin prisas, hemos preparado este contenido en tres entregas que publicaremos en tres días diferentes. De este modo, la lectura será mucho más asequible, dándote el espacio necesario para reflexionar y aplicar cada lección en tu vida diaria.

Comenzamos hoy con el pilar fundamental de la salud emocional.

Hace casi dos mil años, el filósofo estoico Epicteto dejó escrita una máxima que transformaría el rumbo de la salud mental moderna: «No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos sobre lo que nos sucede».

Siglos después, genios de la psicología como Aaron Beck, padre de la terapia cognitiva, demostraron científicamente este principio. Tu bienestar o tu amargura no nacen directamente de tus circunstancias externas; nacen de tus pensamientos automáticos y de la película que te cuentas en la intimidad de tu mente.

Para entenderlo de forma sencilla, imaginemos que dos personas se quedan atrapadas exactamente en el mismo atasco de tráfico un lunes por la mañana. Ambas van al mismo lugar y están detenidas en el mismo kilómetro de la avenida.

La primera persona golpea el volante con desesperación, mira el reloj cada diez segundos y piensa: «Esto es una catástrofe total. Voy a llegar tarde, mi jefe va a pensar que soy un incompetente, mi día entero está completamente arruinado. ¡Odio mi vida y siempre me pasa esto a mí!».

La respuesta de su cuerpo es inmediata y predecible: el cerebro inunda el sistema con cortisol y adrenalina, provocando taquicardia, sudoración y una ira destructiva que arrastrará durante horas.

La segunda persona, en el auto de al lado, observa la misma fila interminable de vehículos, respira hondo y piensa: «Bueno, esto es muy molesto y desearía estar avanzando, pero la realidad es que no puedo mover los coches mágicamente. Ya que no tengo el control de la situación, aprovecharé este tiempo muerto para escuchar mi audiolibro favorito o disfrutar de buena música».

Esta persona experimenta una preocupación normal y manejable, pero mantiene la calma y la aceptación.

El evento externo es idéntico para ambos conductores: autos detenidos en el asfalto. Sin embargo, las respuestas emocionales son diametralmente opuestas porque sus filtros mentales son distintos.

Este es el núcleo de la psicología cognitiva que defiende Rafael Santandreu en El arte de no amargarse la vida: si cambias tus pensamientos, cambiarás automáticamente tus emociones.

Ejercicio práctico: el registro ABC de Aaron Beck

Para empezar a aplicar esta poderosa herramienta hoy mismo en tu rutina diaria, utiliza el método del registro de tres columnas:

A (Activating Event / Evento activador): el hecho puramente objetivo, sin interpretaciones.

(Ejemplo: enviaste un mensaje importante a tu pareja y pasaron tres horas sin recibir respuesta).

B (Belief / Creencia o pensamiento): lo que te dices a ti mismo en voz baja.

(Ejemplo: «Ya no le importo; seguro está con alguien más o me está ignorando a propósito porque está harta de mí»).

C (Consequence / Consecuencia emocional): la emoción resultante del pensamiento.

(Ejemplo: ansiedad paralizante, nudo en el estómago y resentimiento).

Al visibilizar el punto B, descubres una gran verdad: no fue el teléfono en silencio lo que te causó la ansiedad, sino tu propia libreta de pensamientos catastróficos.

El cambio empieza por vigilar lo que te dices en silencio.

Nos vemos mañana en la segunda entrega.

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