

Por Víctor Castillo (Charin) | Psicólogo | Vértice Crítico.

Ayer aprendimos a expandir nuestra mente para que los problemas cotidianos no nos amarguen la existencia. Hoy, en este segundo día de nuestro camino hacia la serenidad, nos enfocaremos en una de las cargas más pesadas que arrastramos sin darnos cuenta: los agravios del pasado inmediato, las discusiones y el rencor.
LOS DOS MONJES Y LA MUJER EN EL RÍO
Dos monjes zen, Tanzan y Ekido, caminaban de regreso a su monasterio por un sendero completamente embarrado tras una fuerte tormenta. Al llegar a la orilla de un río crecido, encontraron a una joven, hermosa y vestida con finas ropas de seda, atrapada e incapaz de cruzar la corriente.
Sin pensarlo dos veces, Tanzan la levantó en sus brazos, la cargó con cuidado a través del agua revuelta y la dejó a salvo en la otra orilla. La mujer hizo una reverencia en señal de agradecimiento y los monjes continuaron su marcha.
Ekido no volvió a pronunciar una sola palabra durante todo el trayecto. Horas más tarde, al cruzar las puertas del monasterio, ya no pudo contener su indignación y exclamó enfadado:
—¡Tanzan! Como monjes, tenemos prohibido acercarnos a las mujeres y, mucho menos, tocarlas. ¿Por qué rompiste los votos e hiciste eso?
Tanzan lo miró fijamente, con absoluta calma y compasión, y le respondió:
—Yo dejé a esa mujer en la orilla del río esta mañana. ¿Por qué tú todavía la sigues cargando en tu mente?
TU PRÁCTICA PARA HOY
¿Cuántas veces una discusión de cinco minutos por la mañana arruina el resto de tu día? Ese desencuentro con un compañero, un reclamo en casa, el mal gesto de un extraño o un reproche de tu pareja por un desacuerdo sin importancia son la "mujer en el río".
El evento ya pasó. El conflicto terminó. Sin embargo, tu mente continúa recreándolo, rumiándolo y cargándolo durante horas, desgastando tu energía y tu paz interior.
Hoy, cuando te descubras atrapado en el bucle de un enfado o reviviendo una discusión, respira hondo, sonríe y dite en silencio:
"Yo elijo dejarlo en la orilla."
Después, continúa tu camino con ligereza.
EN LA PRÓXIMA ENTREGA (DÍA 3)
Cerraremos nuestro reto con la historia de un profesor universitario, su taza de té y el arte de vaciar la mente para recibir plenamente el presente, coronando este viaje con una profunda reflexión final.





































