

«Tenemos todo el tiempo para estar muertos y, a pesar de esto, qué mal vivimos nuestra breve vida. Le entregamos nuestros años a los vicios, a las malas amistades y a las expectativas ajenas. Entiende esto: no hay quien pueda devolvernos los años. El tiempo que regalas hoy se fue para siempre. Quizás sea momento de reevaluar las cosas que se están llevando tu tiempo». Simónides.
Por Ramón Valerio | Vértice Crítico

El mejor regalo que alguien te puede dar no viene envuelto, no pesa, no brilla ni cuesta dinero. Es la atención.

Es que te miren mientras hablas; es que alguien se acuerde de lo que te duele, de lo que te ilusiona, de aquello que dijiste una tarde sin saber lo importante que era.
El mejor regalo es que te pregunten y quieran conocer tu respuesta; que no te hagan sentir como una notificación en medio de tantas cosas.
Hay personas que dan regalos caros y nunca te ofrecen cinco minutos de verdad. Y hay otras que no traen nada en las manos, pero te escuchan, te miran y se quedan.
Y, de repente, te das cuenta de que no te falta nada, porque con eso tienes más que suficiente.
CUANDO PIERDAS, CUANDO GANES
Cuando pierdas, no digas nada; y cuando ganes, di aún menos.
Sé humilde en tus victorias y elegante en tus derrotas.
Cuánta verdad hay en esas palabras, porque cualquiera puede hablar cuando todo sale bien, pero no todos saben guardar silencio cuando la vida los golpea.

La humildad habla más fuerte que el orgullo, y el carácter se nota más en los momentos difíciles que en los fáciles.
Dios nos enseña que un corazón correcto vale más que cualquier triunfo, porque una persona humilde nunca necesita humillar a otros para sentirse grande.
Aun en las derrotas, Dios puede estar formando paciencia, sabiduría y fortaleza dentro de ti. A veces, perder también es parte del proceso para llegar a algo mucho mejor.
Hay victorias que inflan el ego, pero también existen derrotas que transforman el alma.
Al final, quizás el verdadero triunfo no esté en cuánto conseguimos, sino en aquello que aprendemos a valorar mientras transcurre nuestra breve existencia: el tiempo, la atención, la humildad y la presencia sincera de quienes deciden quedarse.
Sobre el autor
Manuel Ramón Valerio Cruz (Ramón Valerio), es licenciado en Economía, profesor de la Escuela de Economía y Mercadeo de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
Posee maestrías en Gerencia de Mercadeo y Gestión Universitaria, además de formación especializada en Evaluación y Planeación Universitaria.
Su trayectoria en la UASD incluye dos períodos como secretario general (1993-1996 y 1999-2002), director de Bienestar Estudiantil (1996-1999) y director general de Gestión de Calidad (2022-2025). También ha sido miembro del Consejo Universitario y de diversas comisiones institucionales vinculadas a asuntos académicos, reglamentos, disciplina, apelación y reforma universitaria.
En su etapa estudiantil presidió la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED) y fue fundador de la Vanguardia Estudiantil Dominicana (VED).
En la administración pública se desempeñó como viceministro Administrativo y posteriormente viceministro de Evaluación y Acreditación de las Instituciones de Educación Superior en el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT). Asimismo, fue viceministro de Acreditación y Certificación Docente del Ministerio de Educación (MINERD).
Su trayectoria reúne décadas de experiencia en docencia, gestión universitaria, educación superior y administración pública.





































