
Por Héctor Hernández | Vértice Crítico

Quizás la interrogante agregada al final del título suene a redundancia, porque el título mismo delimita e identifica a quienes corresponde la tarea.
Uno de los puntos básicos de este breve enfoque es el siguiente: la forma como la sociedad viene agotando el proceso de superación del sistema capitalista. Este no discurre linealmente, sino por ciclos, y eso se puede comprobar en lo que va de historia de lucha entre el comunismo (como etapa aún socialista) y el viejo orden. Pero esos ciclos no solo ocurren como elementos externos a cada formación, sino que, como parte intrínseca del proceso, es necesario que internamente pasen por la debida readecuación para mantenerse a tono con los nuevos escenarios de lucha que aparecen con cada nuevo ciclo. Del fenómeno de los ciclos está bien curtida esta historia.
En América Latina, el actual movimiento alternativo al sistema dominante está estructurado a partir de las opciones y coordenadas derivadas de las diferentes respuestas aparecidas según las épocas. En el caso dominicano, la historia habla por sí sola: el PSP y sus hilos de continuidad, el PCD y el PPP; el MPD y sus ramificaciones, de las que hoy sobreviven dos: una que sigue reivindicándose como el MPD y la otra, que es el PCT; el 1J4, con continuidad en la Línea Roja del 1J4, el PTD y el PPT; y el movimiento CORECATO, que hoy aparenta no tener continuidad orgánica.
La causa central que dio origen a todas estas matrices y sus descendencias es la misma, pero expresando momentos diferentes del proceso; y el hecho de que, por un asunto de competencia interna, se hayan absolutizado más allá de lo debido las diferencias arrastradas ha propiciado más la marcha paralela que el comportamiento como cuerpo.
Aparte de las estructuras clásicas, el escenario ha venido poblándose de un conjunto de medianas y pequeñas agrupaciones, y hasta de siglas, cuyo origen y comportamiento están conectados, de una u otra forma, con aquellas matrices y muestran en su pensamiento y accionar aquellas herencias descritas.
Pero si algo tienen la marcha de la historia y sus leyes objetivas es que NO son benevolentes ni condescendientes con las generaciones. El RETO está planteado: ante la vertiginosa crisis sistémica que padece el enemigo, que solo mediante una fuerte tensión interna y de su entorno puede dar muestras de cohesión, pero que, ante el menor vaivén en la correlación de fuerzas, mostrará resquebrajamientos que se traducirán, en tiempos no muy lejanos, en vacíos de poder.
Que, en medio de esa situación, el enemigo pueda o no recomponerse y lograr conservar bajo control posiciones claves en el entramado estatal va a depender del nivel de madurez que muestre la otra parte del escenario, la correspondiente a las fuerzas alternativas, en el manejo interno de esa diversidad heredada; que sea capaz de conjugar en un PACTO ANTISISTEMA todo el despliegue de energía que desde siempre realiza, pero regularmente de manera dispersa y desorganizada.
Que, apoyándose en los pocos, pero relativamente fuertes vasos comunicantes, sepa reproducirlos y multiplicarlos al colocar por encima de las diferencias el objetivo de presentar ante las grandes mayorías un rostro único, por medio de la búsqueda del objetivo común: ABRIRSE PASO COMO PROYECTO ALTERNATIVO DE PODER POLÍTICO-SOCIAL.
No cabe duda de que para este movimiento nuestro es una tarea titánica, pero no imposible, pues en otros tiempos y a otros niveles de la lucha ese esfuerzo se ha materializado y ha dado resultados. Si los movimientos sindical, estudiantil, cultural y barrial, en sus momentos de auge, alcanzaron grandes conquistas, se debió a que en su seno existía la presencia y coordinación entre las organizaciones revolucionarias que, aun persiguiendo cada una sus propios fines internos, eran capaces de subordinar las diferencias a los objetivos generales del movimiento de masas.
Si hoy, en este tiempo de auge de la lucha por la defensa de la integridad de la naturaleza y sus elementos componentes, el movimiento está consciente de que los logros que se alcancen tienen mucho que ver con los niveles de coordinación y cohesión que puedan mantener en este escenario de masas, el actual reto es asimilar esas experiencias parciales, pero a un nivel superior, pues versa sobre los objetivos estratégicos que dieron origen y mantienen vivo el accionar del movimiento alternativo.





































