
Víctor Castillo (Charin) | Psicólogo | Vértice Crítico.

Donald Winnicott y el objeto que nos sostiene
Donald Winnicott (1896–1971), destacado pediatra y psicoanalista británico, dedicó su carrera a investigar cómo la mente humana procesa la separación, el apego y la ausencia. A través de décadas de observación clínica con niños y madres, Winnicott notó un fenómeno constante: la mayoría de los bebés se aferran con enorme devoción a un objeto específico —una cobija gastada, un peluche, una almohada o un trozo de tela—, en especial cuando llega la hora de dormir o cuando la madre debe ausentarse.
La función del puente psíquico
A este elemento lo denominó objeto transicional. La teoría enseña que el aparato psíquico necesita construir «puentes» para transitar gradualmente de una realidad a otra. La cobija no es la madre, pero conserva su olor, su calidez y su textura; funciona como una pasarela simbólica entre el mundo interno del niño —donde desea desesperadamente que ella esté presente— y la realidad externa de su ausencia física. El objeto no sustituye el vínculo, pero hace soportable el vacío mientras el cerebro desarrolla la capacidad de estar solo.
El mecanismo del objeto transicional en la adultez
En la vida adulta, frente a la muerte de un ser querido, la mente recurre exactamente al mismo mecanismo. La pérdida de alguien significativo representa un impacto tan brutal que el psiquismo resulta incapaz de asimilarlo de forma instantánea. Se genera una brecha dolorosa entre la realidad del fallecimiento y la necesidad afectiva de sentir su presencia. Es ahí donde las pertenencias del difunto —su abrigo favorito, su reloj, una nota escrita a mano— asumen esa precisa función transicional: se colocan justo en el límite entre «todavía está» y «ya no está».
Los riesgos de forzar el desprendimiento
Exigirle a un doliente que tire, regale o done la ropa de su familiar para «cerrar ciclos» o «sanar más rápido» es una imprudencia emocional. Equivale a destruir el puente antes de que la persona haya logrado cruzarlo. Forzar el desprendimiento de las pertenencias antes de tiempo no acelera el proceso de duelo; al contrario, despoja al individuo de su sostén temporal, dejándolo en un estado de desamparo y desorganización interna.
PROCEDIMIENTO PROGRESIVO FRENTE A LAS PERTENENCIAS.
1. Asimilación inicial (sin prisas ni presiones externas)
Valide que no hay un calendario que cumplir. Inicie solo cuando pueda acercarse a los objetos sin sentir pánico paralizante; si siente dolor agudo o culpa, posponga la tarea.
2. Depuración de lo práctico (objetos sin carga afectiva directa)
Comience exclusivamente por elementos operativos (medicamentos, documentos de trámite, artículos de aseo personal). Su retiro ayuda al cerebro a procesar la logística de la pérdida sin sobrecarga emocional.
3. Clasificación en tres grupos (procesamiento diferencial de la memoria)
Separe el resto de las cosas en tres categorías:
Categoría A (Donación): ropa común o calzado útil para otras personas.
Categoría B (Compartido): recuerdos o pertenencias para distribuir entre familiares.
Categoría C (Sostén simbólico): objetos de alto valor afectivo personal (cartas, fotos, prendas características).
4. La «Caja de Memoria» (del santuario a la conservación)
Guarde entre 2 y 4 elementos de la Categoría C en una caja o baúl especial. Esto permite que el psiquismo suelte el resto del armario sin la sensación de estar borrando o deshonrando al ser querido.
5. Ritual de entrega (resignificación del vínculo)
Entregue la Categoría A expresando una breve despedida, en silencio o en voz alta, transformando el desprendimiento en un acto altruista de gratitud.
En la próxima entrega, exploraremos ejemplos prácticos de la vida cotidiana para entender el valor simbólico de estos objetos y cómo nos ayudan en el día a día.







































