

Esmeralda Damiano y Wilfrido de la Cruz encabezan una jornada memorable que consolida el crecimiento del deporte dominicano y reafirma al país entre las grandes potencias de la región.
Por Luís Rodríguez | Vértice Crítico.
Santo Domingo. La República Dominicana vivió ayer domingo una de las jornadas más trascendentales de su historia deportiva al conquistar dos medallas de oro, seis de bronce y alcanzar un hito histórico: la medalla número 1,000 del país en los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
La histórica marca fue sellada gracias a las dos medallas de bronce obtenidas por la esquiadora acuática Francesca Pigozzi, convirtiendo a la República Dominicana en la sexta nación que alcanza el millar de preseas en la historia del evento multideportivo más antiguo del continente.
La actuación dominicana estuvo liderada por Esmeralda Damiano Guerrero, quien se proclamó campeona en la categoría de menos de 70 kilogramos del judo. La atleta, de ascendencia dominico-suiza y representante de la bandera tricolor por decisión propia, conquistó la medalla de oro tras imponerse en la final a la venezolana Eliana Aguiar por waza-ari, luego de un recorrido impecable en el que resolvió sus combates previos por ippón.
La segunda gran celebración llegó desde el taekwondo con Wilfrido de la Cruz, quien, con apenas 18 años, conquistó el oro en la división de menos de 54 kilogramos y se perfila como el principal relevo generacional de esa disciplina. Su victoria representa el nacimiento de una nueva figura para el deporte nacional en momentos en que referentes históricos comienzan el relevo competitivo.
Tras recibir la medalla, el joven campeón expresó que este triunfo constituye apenas el inicio de un proyecto deportivo que aspira a consolidarse en los próximos ciclos olímpicos, con la mirada puesta en los Juegos Panamericanos de Lima y futuros compromisos internacionales.
La delegación dominicana también fortaleció su desempeño con medallas de bronce conquistadas por Maikor Louis y Creymarlin Valdez en judo, así como por Cristofer Reyes y Nahomy Víctor en taekwondo, además de las dos preseas obtenidas por Francesca Pigozzi en esquí acuático.
Con estos resultados, la República Dominicana acumula tres medallas de oro, dos de plata y ocho de bronce, para mantenerse en la quinta posición del medallero general, solo por detrás de México, Colombia, Cuba y Venezuela.
Más allá de las estadísticas, la jornada confirma el sólido momento que atraviesa el deporte dominicano. La combinación de atletas consolidados y una nueva generación de talentos evidencia la continuidad de un modelo competitivo que sigue proyectando al país entre las principales potencias deportivas de Centroamérica y el Caribe.
El ingreso al exclusivo grupo de naciones con más de mil medallas constituye un reconocimiento al esfuerzo de generaciones de atletas, entrenadores, federaciones y familias que han construido, durante décadas, una tradición de excelencia que hoy continúa escribiendo nuevas páginas de gloria para la República Dominicana.





































