
Mensaje dominical | Gratitud
El pasado miércoles 9 de septiembre sustenté, ante el jurado evaluador de la Universidad UTE, el trabajo de investigación presentado para optar por el grado de Licenciado en Derecho, obteniendo la máxima calificación: 100 puntos. Al culminar esta importante etapa de mi formación profesional, quiero compartir mi nota de agradecimiento a quienes, con su presencia, orientación y confianza, también hicieron posible este logro.

Por José Espinal Marcelo | Vértice Crítico
Dedicatoria
Hay personas cuya presencia trasciende el tiempo. Aunque ya no estén físicamente, continúan habitando nuestras decisiones, nuestros principios y cada uno de los logros que alcanzamos. Esta obra también les pertenece.
A la memoria de mis padres, Reyna de los Ángeles Marcelo y Ramón Antonio Espinal Rodríguez, por haberme legado el ejemplo de la honestidad, el trabajo y la dignidad. En ustedes encontré las primeras lecciones de vida y los cimientos sobre los que he construido mi formación humana y profesional. Este logro es, ante todo, un homenaje a su memoria.
A mi esposa, Kayrel Paola Martínez Plácido, por caminar a mi lado con amor, paciencia y fortaleza, convirtiéndose en el apoyo permanente durante este proceso. A mi hija, Reyna Kayrel Espinal Martínez, porque su existencia da un sentido más profundo a cada meta alcanzada y representa la mayor inspiración para seguir creciendo.
A la memoria del doctor Ignacio Rodríguez Chappini y del ingeniero Ramón Almánzar, cuyas orientaciones, confianza y constante exhortación para culminar mi formación profesional dejaron una huella imborrable en mi vida. Su legado permanece vivo en este momento.
Al doctor Manuel Linares y al doctor Héctor Sánchez, por su respaldo permanente, por creer en mis capacidades y por insistir, con generosidad y firmeza, en que el conocimiento debía culminar con la obtención del título profesional.
A los maestros Rafael Darío Genao y Genaro A. Rodríguez, cuya vocación docente, sabiduría y ejemplo despertaron en mí la convicción de que el aprendizaje constituye un compromiso permanente con la verdad, la justicia y el servicio.
Finalmente, dedico este trabajo a las clases trabajadoras, a las mujeres y los hombres que, con el esfuerzo cotidiano de sus manos y de su inteligencia, sostienen la sociedad y mantienen viva la esperanza de un país más justo. Que el Derecho sea siempre un instrumento para la defensa de la dignidad humana, la equidad y la justicia social.
Nota del autor: En el primer semestre de 2027 estaré defendiendo la tesis para optar por el grado de Licenciado en Cinematografía y Audiovisuales, mención Cine, en la UASD.





































