El reconocimiento de Radhamés Silverio sella una victoria que trasciende candidaturas y proyecta una nueva etapa para la Primada de América.
Por José Espinal Marcelo | Vértice crítico
Distrito Nacional. La Universidad Autónoma de Santo Domingo vivió ayer miércoles uno de los episodios más significativos de su historia reciente. En una jornada electoral desarrollada con orden, participación y madurez institucional, el doctor Jorge Asjana David se consolidó como el próximo rector de la academia para el período 2026-2030, cerrando un proceso que volvió a demostrar por qué la UASD constituye uno de los principales laboratorios democráticos de la República Dominicana.
Maestro Radhamés Silverio (Foto fuente externa).
El momento político adquirió una dimensión especial cuando el doctor Radhamés Silverio González, su principal contendor, reconoció públicamente la victoria de Asjana antes de la medianoche. El gesto, realizado ante la comunidad universitaria y los medios de comunicación, envió una poderosa señal de respeto a la voluntad expresada por el claustro elector y fortaleció la legitimidad de un proceso que se desarrolló sin traumas ni incidentes de consideración.
"Felicitamos al doctor Jorge Asjana David", expresó Silverio al reconocer los resultados proyectados. Más allá de una fórmula protocolar, sus palabras representaron la culminación de una competencia electoral intensa que encontró en la aceptación de los resultados una muestra de la madurez política alcanzada por la institución académica más antigua del continente.
Dr. Jorge Asjana, en el Zol de la mañana.
La victoria de Asjana no puede interpretarse únicamente como la victoria de una candidatura. Constituye también la ratificación de una trayectoria universitaria construida durante décadas en las aulas, los laboratorios, los espacios de gestión académica y los organismos de dirección de la institución. La comunidad universitaria pareció apostar por una figura que combina experiencia administrativa, conocimiento de la estructura uasdiana y una propuesta orientada a la modernización institucional.
Mientras la Comisión Central Electoral iniciaba la recepción de las actas provenientes de los recintos, centros y subcentros distribuidos en todo el territorio nacional, el ambiente que predominaba en la academia era el de una comunidad que había cumplido exitosamente con uno de sus más importantes ejercicios de soberanía interna.
La jornada permitió elegir no solo al rector, sino también a los cuatro vicerrectores, nueve decanos y decenas de directores de escuelas. Más de tres mil electores participaron en un proceso que movilizó a docentes, estudiantes y servidores administrativos en las 31 provincias donde la universidad tiene presencia.
Sin embargo, el verdadero significado de estas elecciones va mucho más allá de los números. Cada voto depositado el dia de ayer miércoles fue también una reafirmación de una conquista histórica obtenida tras largos años de lucha por la autonomía universitaria.
Hubo un tiempo en que las autoridades de la UASD no eran elegidas por su comunidad. Durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y parte del período posterior, los rectores y demás funcionarios universitarios eran designados desde el Poder Ejecutivo, sometiendo a la academia a influencias externas incompatibles con la libertad de pensamiento que caracteriza a una universidad pública.
La situación comenzó a transformarse después de la Revolución de Abril de 1965 y el surgimiento del Movimiento Renovador Universitario. Profesores, estudiantes y empleados impulsaron entonces una profunda reforma institucional inspirada en los ideales de autonomía, cogobierno y participación democrática que décadas antes habían emergido de la histórica Reforma de Córdoba de 1918, en Argentina.
Desde entonces, cada proceso electoral en la UASD representa mucho más que una simple escogencia de autoridades. Es la expresión viva de una tradición democrática que forma parte de la identidad misma de la institución.
Por eso, la elección de Jorge Asjana adquiere una dimensión histórica. No se trata únicamente de un cambio administrativo; representa la continuidad de un modelo universitario donde la legitimidad nace del voto y donde las decisiones fundamentales son tomadas por la propia comunidad académica.
La forma en que concluyó el proceso también fortalece esa tradición. La felicitación de Silverio, la actuación de la Comisión Central Electoral y el comportamiento de los distintos sectores universitarios evidenciaron que la institución posee la madurez necesaria para procesar sus diferencias mediante mecanismos democráticos.
A partir de ahora, el desafío para Asjana será transformar la confianza recibida en resultados concretos. Sobre sus hombros recaen expectativas relacionadas con la modernización administrativa, la calidad académica, la internacionalización de la universidad, la investigación científica, el bienestar estudiantil y la consolidación institucional.
Pero la noche del 17 de junio de 2026 quedará registrada, ante todo, como la noche en que la UASD volvió a demostrar que su mayor fortaleza no reside únicamente en sus aulas ni en su historia centenaria, sino en su capacidad de decidir libremente su destino.
La UASD decidió. Y al hacerlo, reafirmó una vez más que la democracia universitaria continúa siendo una de las conquistas más valiosas de la educación superior dominicana.