
Aquiles Castro sostiene que la decisión contra integrantes de la misión cubana evidencia una creciente alineación del Gobierno dominicano con la política de Washington hacia América Latina y el Caribe.
Por Luís Rodríguez | Vértice Crítico.

Santo Domingo. La decisión de las autoridades dominicanas de requerir la salida del país de varios integrantes de la misión diplomática de Cuba provocó el rechazo del Partido Comunista del Trabajo (PCT), que considera la medida una señal preocupante sobre el rumbo de la política exterior de la República Dominicana.
La posición fue expuesta por Aquiles Castro, secretario general del PCT, quien calificó la actuación gubernamental como una «vergüenza monumental» y cuestionó que una decisión de esta naturaleza responda a los intereses soberanos del país.
Para Castro, el episodio debe analizarse dentro de un escenario regional más amplio, marcado —según su organización—, por el reforzamiento de la influencia estadounidense sobre América Latina y el Caribe.
"Resulta evidente que la medida del Gobierno dominicano solo tiene sentido en el marco de la gran ofensiva del imperialismo norteamericano en América Latina y el Caribe como refugio ante su declive como potencia imperial», declaró el dirigente político".
El PCT entiende que lo ocurrido con la representación cubana no constituye un acontecimiento aislado. A su juicio, forma parte de una sucesión de decisiones que muestran un creciente alineamiento de Santo Domingo con las prioridades geopolíticas de Washington.
La organización relacionó la medida con otros episodios recientes de la política exterior dominicana, entre ellos la presencia y utilización de instalaciones nacionales por fuerzas estadounidenses, situación que cuestiona por sus implicaciones para la soberanía y por considerar que podría involucrar al país en estrategias dirigidas contra otras naciones de la región.
También vinculó su crítica con la decisión de excluir a Cuba de la Cumbre de las Américas prevista en territorio dominicano, entendiendo que esa posición contradice la necesidad de construir relaciones regionales sustentadas en el diálogo y el respeto a las diferencias entre los Estados.
Otro de los cuestionamientos formulados por el partido se refiere a lo que define como una política de doble rasero: confrontación con gobiernos considerados adversarios de Estados Unidos y, al mismo tiempo, tolerancia frente a actuaciones estadounidenses que el PCT considera intervencionistas en los asuntos internos y procesos políticos de países latinoamericanos.
Desde esa perspectiva, Castro advirtió que el problema trasciende las relaciones bilaterales con Cuba. Para el PCT, lo que está en discusión es la capacidad de la República Dominicana para ejercer una política internacional independiente, determinada por sus propios intereses y no por las prioridades estratégicas de una potencia extranjera.
Una relación entre pueblos que trasciende a los gobiernos
Frente al nuevo episodio de tensión diplomática, el PCT reivindicó la histórica relación de amistad y solidaridad entre dominicanos y cubanos, que considera mucho más profunda y duradera que cualquier diferencia circunstancial entre administraciones gubernamentales.
La organización sostuvo que los vínculos entre ambas naciones se han construido durante generaciones mediante intercambios políticos, culturales y sociales que no deberían resultar afectados por decisiones coyunturales.
Por esa razón, el partido expresó su confianza en que la fraternidad entre Cuba y República Dominicana se mantendrá pese al actual escenario diplomático.
El PCT reiteró finalmente su solidaridad con el pueblo cubano y defendió que la República Dominicana debe recuperar una política exterior fundamentada en la independencia, la autodeterminación, la no injerencia y el respeto a la soberanía de los pueblos.
Para la organización comunista, preservar esos principios constituye no solamente una cuestión de solidaridad con Cuba, sino también una defensa de la propia soberanía dominicana.






































