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EDUCACIÓN | Sixto Gabín: "PISA no exonera a nadie; por eso tampoco permite culpar solamente al maestro".

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Prof. Sixto Gabin, dirigente de ADP
Prof. Sixto Gabin, dirigente de ADP

El dirigente nacional de la ADP destaca que PISA 2025 revela una alta valoración del acompañamiento docente: 89 % de los estudiantes dominicanos afirma que sus profesores muestran interés por su aprendizaje, 83 % que continúan enseñando hasta que comprendan y 86 % que ofrecen ayuda adicional cuando la necesitan.

Maestro Sixto Gabín, dirigente nacional de ADP
Maestro Sixto Gabín, dirigente nacional de ADP

Por José Espinal Marcelo | Vértice Crítico. 

Santo Domingo. El profesor Sixto Gabín, dirigente nacional de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), afirmó que los resultados de PISA 2025 deben provocar una revisión integral de la política educativa dominicana y advirtió que utilizar las bajas puntuaciones obtenidas por el país para responsabilizar exclusivamente al magisterio constituye una interpretación incompleta de la evidencia presentada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Gabín llamó la atención sobre una dimensión de PISA que, a su juicio, merece mayor presencia en el debate público: la valoración que hacen los propios estudiantes del acompañamiento que reciben de sus profesores.

De acuerdo con la ficha oficial de República Dominicana de PISA 2025, el 89 % de los estudiantes afirmó que sus profesores muestran interés por el aprendizaje de cada alumno, frente a un promedio de 69 % en los países de la OCDE.

Asimismo, el 83 % señaló que sus profesores continúan enseñando hasta que los estudiantes comprenden, mientras el promedio de la OCDE se sitúa en 66 %. Otro 86 % manifestó que recibe ayuda adicional de sus profesores cuando la necesita, frente al 73 % registrado como promedio en la OCDE.

Para Gabín, estos indicadores introducen un elemento fundamental que debe ser incorporado con rigor al análisis de los resultados.

"PISA también recoge la voz de nuestros estudiantes sobre sus maestros. Y esa voz nos dice que existe un profesorado que se interesa por ellos, que persiste cuando encuentran dificultades y que ofrece ayuda cuando la necesitan. Esos datos también forman parte de PISA y el país tiene derecho a conocerlos", expresó.

Una paradoja que la política educativa debe explicar

El dirigente de la ADP sostuvo que República Dominicana enfrenta una aparente paradoja que debería convertirse en objeto prioritario de investigación y política pública: un alto nivel de apoyo docente percibido por los estudiantes convive con importantes brechas en los aprendizajes.

República Dominicana obtuvo en PISA 2025 361 puntos en Ciencias, 346 en Lectura y 339 en Matemáticas, resultados que mantienen al país por debajo del promedio de la OCDE y evidencian la magnitud de los desafíos pendientes.

Sin embargo, Gabín considera metodológicamente incorrecto convertir esas puntuaciones en una evaluación aislada del profesor.

"Si nuestros estudiantes reconocen ampliamente el esfuerzo y acompañamiento de sus maestros, la pregunta que debemos hacernos es mucho más profunda: ¿por qué ese esfuerzo todavía no consigue traducirse en los niveles de aprendizaje que necesita el país?", cuestionó.

A su juicio, responder esa interrogante obliga a desplazar la discusión desde la búsqueda de culpables hacia el análisis del ecosistema completo donde ocurre el aprendizaje.

"El problema educativo es sistémico".

Gabín señaló que los resultados educativos no dependen de una única variable, sino de la interacción entre formación y desempeño docente, currículo, gestión escolar, infraestructura, materiales educativos, asistencia de los estudiantes, condiciones socioeconómicas, participación familiar, clima de aula y continuidad de las políticas públicas.

El propio PISA 2025 ofrece indicadores que, según el dirigente magisterial, justifican ampliar el análisis.

En República Dominicana, 41 % de los estudiantes asiste a centros cuyos directores consideran que la falta de materiales educativos obstaculiza la capacidad de enseñanza, mientras 43 % estudia en escuelas donde las deficiencias de infraestructura son señaladas como una limitación.

A ello se agrega el problema de la asistencia: 50 % de los estudiantes dominicanos reportó haber faltado al menos un día a clases durante las dos semanas anteriores a la aplicación de PISA, frente al 22 % registrado en promedio en los países de la OCDE.

También existen desafíos en el clima de aula. El 40 % de los estudiantes reportó ruido y desorden en la mayoría o todas sus clases de ciencias; 37 % indicó que sus compañeros no escuchaban lo que decía el profesor y 27 % señaló dificultades para trabajar adecuadamente durante las clases.

Para Gabín, colocar esos indicadores junto con los resultados académicos permite construir una interpretación más rigurosa de la situación educativa nacional.

"PISA no exonera a nadie de sus responsabilidades; precisamente por eso tampoco permite culpar solamente al maestro. Si vamos a evaluar los resultados, tenemos que evaluar también las condiciones bajo las cuales se pretende producir esos resultados", manifestó.

Los estudiantes reconocen el acompañamiento docente.

Gabín destacó, además, que la valoración positiva del apoyo docente no constituye un fenómeno exclusivamente coyuntural.

Los datos comparables muestran que en 2015 el 89 % de los estudiantes dominicanos ya manifestaba que sus profesores se interesaban por su aprendizaje; una década después, el porcentaje permanece en 89 %.

En el indicador relativo a continuar enseñando hasta lograr comprensión, la valoración pasó de 84 % en 2015 a 83 % en 2025, prácticamente estable. Mientras que la proporción de estudiantes que reconoce recibir ayuda adicional cuando la necesita aumentó de 80 % a 86 %.

"Estamos ante una percepción positiva sostenida durante diez años. Eso significa que, además de identificar las debilidades del sistema, debemos reconocer uno de sus principales activos: la relación pedagógica que miles de maestros construyen diariamente con sus estudiantes", argumentó.

Evaluar al maestro, pero también evaluar el sistema.

El dirigente nacional de la ADP aclaró que reconocer estos indicadores no significa negar la necesidad de mejorar el desempeño docente, fortalecer la formación continua ni desarrollar mecanismos rigurosos de evaluación.

Por el contrario, planteó que el país necesita avanzar hacia una cultura de evaluación integral donde todos los componentes del sistema educativo estén sometidos al mismo principio de responsabilidad por los resultados.

"Evaluemos al maestro, sí. Pero evaluemos también las políticas educativas, la gestión, el currículo, la infraestructura, los recursos pedagógicos y las condiciones reales en que ese maestro tiene que producir aprendizaje", sostuvo.

Gabín entiende que la discusión posterior a PISA 2025 constituye una oportunidad para superar la confrontación recurrente entre autoridades y docentes y construir un acuerdo nacional centrado en los aprendizajes.

"El objetivo no puede ser demostrar quién tiene la culpa. El objetivo debe ser determinar qué tenemos que transformar para que los niños, niñas y adolescentes dominicanos aprendan más y mejor", puntualizó.

Del diagnóstico a una política nacional de aprendizaje.

El dirigente magisterial propuso que los resultados de PISA sean utilizados como punto de partida para una evaluación profunda de las políticas educativas y no simplemente como una clasificación internacional que reaparece cada tres años.

Planteó fortalecer la enseñanza de lectura comprensiva, matemáticas y ciencias; revisar programas y prácticas pedagógicas; mejorar la formación y el acompañamiento docente; garantizar materiales suficientes; intervenir las escuelas con mayores déficits de infraestructura; reducir el ausentismo estudiantil y fortalecer la relación entre familia, escuela y comunidad.

Gabín insistió en que la defensa del maestro y el derecho del estudiante a recibir una educación de calidad no constituyen intereses contrapuestos.

"Defender al maestro significa crear las condiciones para que pueda enseñar mejor. Y exigir mejores aprendizajes significa darle al maestro formación, herramientas, tiempo pedagógico, infraestructura y acompañamiento para conseguirlos. Maestro y estudiante están del mismo lado de la ecuación educativa", afirmó.

Para el dirigente nacional de la ADP, esa debería ser una de las principales conclusiones nacionales después de PISA 2025:

"No defendemos al maestro contra PISA. Los propios datos de PISA demuestran que, aun en medio de las dificultades del sistema, nuestros estudiantes reconocen el compromiso y acompañamiento de sus profesores. Ahora corresponde convertir ese enorme capital pedagógico en mejores aprendizajes".

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