
Organizaciones populares ratifican la paralización para este lunes 10 de agosto, mientras comerciantes se incorporan al movimiento y sectores de San Francisco de Macorís expresan solidaridad. El pliego combina reclamos por costo de vida, electricidad, salud, carreteras, agua potable y obras comunitarias.


Por José Espinal Marcelo | Vértice crítico.
Moca, provincia Espaillat. La convocatoria a una huelga de 24 horas para este lunes 10 de agosto en Moca y San Víctor entra en sus horas decisivas con nuevas expresiones de respaldo de comerciantes, organizaciones sociales y sectores educativos, en una jornada que sus promotores presentan como una protesta pacífica para exigir al Gobierno respuestas a demandas acumuladas en distintas comunidades de la provincia Espaillat.
El Movimiento Popular Los Peregrinos de Moca, la Coalición de Organizaciones Sociales y Populares del Cibao y el Frente de Lucha Unidad y Progreso (FLUP) mantienen firme el llamado a la paralización, alrededor de un amplio pliego reivindicativo que abarca desde el costo de la vida y los servicios públicos hasta obras hospitalarias, carreteras y caminos vecinales.
El FLUP formalizó su «firme apoyo y respaldo» a la huelga y señaló que la protesta busca exigir el cumplimiento de acuerdos y compromisos asumidos por las autoridades con Moca y San Víctor.
ADP pide a profesores permanecer en sus hogares
En medio del ambiente previo a la protesta, el presidente de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) en Moca, Damián Morel Compres, exhortó a profesores y demás integrantes del sector educativo a permanecer en sus hogares durante este lunes.
El dirigente magisterial llamó al personal docente y a la comunidad educativa a adoptar precauciones y evitar exponerse a situaciones que pudieran producirse durante las movilizaciones anunciadas.
La posición introduce un elemento adicional en la jornada: aunque el llamado principal procede de organizaciones sociales y populares, sus efectos podrían sentirse también sobre las actividades educativas de los municipios involucrados.
Morel Compres insistió en que profesores y trabajadores vinculados al sector educativo permanezcan en sus casas mientras se desarrolla la protesta.
Comerciantes se incorporan y algunos piden ampliar la protesta
El respaldo también ha comenzado a extenderse entre comerciantes de Moca y San Víctor.
A medida que se aproxima el inicio de la huelga, propietarios de establecimientos han expresado públicamente su adhesión a la convocatoria, argumentando que muchas de las reivindicaciones planteadas llevan años pendientes de solución.
Algunos incluso consideran insuficiente una paralización de apenas 24 horas.
“No deberían ser 24 horas, debería ser una semana”, expresó uno de los comerciantes que manifestó su respaldo a la protesta.
Aunque los convocantes mantienen oficialmente la duración de 24 horas, esa posición refleja el nivel de inconformidad existente en determinados sectores y la presión para endurecer las acciones si las autoridades no ofrecen respuestas.
Una agenda que va de la factura eléctrica a los hospitales
El pliego de Moca contiene reivindicaciones de alcance económico y social. Entre ellas se encuentran la rebaja de los precios de la canasta familiar y los combustibles, la reducción de la tarifa eléctrica y una solución a los apagones atribuidos a Edenorte.
También se reclama la terminación de la circunvalación desde Cruces de Chero hasta Estancia Nueva; la construcción de la carretera Bonagua–Soledad–Zafarraya; la culminación del Hospital de Cayetano Germosén y de la policlínica de Quebrada Honda, y la construcción de gaviones en La Soledad y El Aguacate.
A estas demandas se suma el rechazo de los movimientos convocantes a la denominada “Ley Mordaza”, incluida expresamente dentro de las reivindicaciones presentadas por el FLUP.
En San Víctor, la agenda tiene un marcado carácter territorial: construcción del hospital municipal, reparación y equipamiento de policlínicas, construcción de la carretera de Los Rieles, extensión del tendido eléctrico hacia Los 21 y El Catey y garantía del suministro de agua potable.
Los sectores movilizados también reclaman intervenciones en caminos vecinales, señalización vial, electrificación y terminación de planteles escolares cuyos trabajos, según denuncian, llevan años paralizados.
San Francisco de Macorís expresa solidaridad
La convocatoria comienza, además, a generar expresiones de solidaridad fuera de la provincia Espaillat.
Organizaciones populares de San Francisco de Macorís anunciaron su apoyo a la huelga de Moca y San Víctor y manifestaron que permanecerán atentas al desarrollo de los acontecimientos.
Esas organizaciones advirtieron particularmente sobre la posibilidad de actuaciones represivas contra dirigentes y participantes en las protestas, por lo que señalaron que mantendrán vigilancia sobre la respuesta gubernamental durante la jornada.
La solidaridad desde San Francisco de Macorís amplía la dimensión regional de una protesta que tiene como uno de sus convocantes a la Coalición de Organizaciones Sociales y Populares del Cibao.
Los convocantes insisten en el carácter pacífico
Las organizaciones promotoras han reiterado que la huelga tendrá carácter cívico y pacífico, al tiempo que llaman a comerciantes, transportistas, sectores productivos y organizaciones sociales a incorporarse.
En su comunicado, el FLUP define la protesta como expresión de comunidades que demandan el cumplimiento de compromisos gubernamentales y atención a necesidades básicas, y convoca expresamente a la población, el comercio, el transporte y los sectores productivos a respaldarla.
La jornada de este lunes será, por tanto, una prueba tanto para la capacidad de movilización de las organizaciones populares como para la respuesta de las autoridades frente a un pliego que reúne problemas económicos nacionales con demandas locales que, según los convocantes, permanecen pendientes desde hace años.
Con comerciantes expresando respaldo, dirigentes educativos llamando a tomar precauciones y organizaciones de otras provincias siguiendo de cerca el proceso, Moca y San Víctor se preparan para una jornada de 24 horas que podría trascender sus límites municipales y convertirse en un nuevo termómetro del malestar social en el Cibao.





































