“Entre decretos y silencios cómplices, la verdadera crisis no es presupuestaria: es una herida abierta a la justicia y a la dignidad universitaria.”
Por Franklin Rosa

La Universidad Autónoma de Santo Domingo ha pasado por momentos muy difíciles y ha podido superarlos desde el Movimiento Renovador Universitario, la lucha por el Medio Millón, las ocupaciones militares y el asesinato de Sagrario Díaz en pleno campus universitario.

Los enemigos de siempre hoy plantean una nueva versión de agresión, como lo es el Decreto 580 de Fusión, MINERD-MESCYT, que atenta en forma directa contra lo que queda de autonomía y su presupuesto, que nunca han sido definidos porque depende de la Ley de Presupuesto y de aportes extraordinarios del Gobierno, o lo que sobrará del 4 % del MINERD.
En lo interno, el clientelismo y la politiquería de un grupito de miembros del Consejo Universitario quieren que usted se agazape detrás de la ignominia y se cebe de la injusticia, al mantener a 10 exfuncionarios que fueron excluidos cuando se actualizaron las pensiones a los exrectores, cumpliendo con las tres resoluciones aprobadas por el Consejo Universitario. Esta exclusión y desigualdad fundamentó la sentencia del Tribunal Constitucional que ordenó a la UASD cumplir con las resoluciones del Consejo Universitario.
Señor rector Editrudis Beltrán Crisóstomo, está en su decisión superar esta inequidad y no manchar su buena gestión rectoral, arrastrando en su carpeta el desacato judicial y las violaciones a las resoluciones del Consejo Universitario.
Por último, quiero recordarle quiénes son los profesores jubilados que hemos sufrido esta injusticia:
- Ana Silvia Reinoso de Abud.
- Ramón Blanco Fernández.
- Cayetano Rodríguez del Prado.
- César Mella Mejías.
- Ricardo Corporán Gómez.
- Héctor Martínez Fernández.
- Diómedes Robles Cid.
- Sérvulo Natera Candelario.
- Franklin Rosa.
- Ana Dolores Guzmán de Camacho.

































