Redacción deportiva | Vértice crítico.
Nueva York. El bate de Juan Soto sigue encendido, pero ni su consistencia ofensiva logra rescatar a unos Mets que atraviesan una de sus peores rachas recientes en las Grandes Ligas. La novena de Nueva York cayó 14-2 ante los Washington Nationals, sumando su decimosexta derrota en los últimos 19 partidos.

Soto volvió a castigar al que fue su primer equipo en MLB con un jonrón por segunda noche consecutiva y cerró la jornada con tres imparables, confirmando su buen momento individual. Sin embargo, el rendimiento colectivo de los Mets (10-20) continúa en caída libre, marcado por la fragilidad de su pitcheo, especialmente en el tramo final de la rotación.
El punto de quiebre llegó temprano. En el cuarto inning, Brady House desató una ofensiva demoledora al conectar el primer grand slam de su carrera, coronando un rally de siete carreras que dejó sin reacción al conjunto neoyorquino.
La ofensiva de Washington no se detuvo ahí. Curtis Mead firmó una noche perfecta al ligar cuatro de los 15 hits del equipo y pisar el plato en cuatro ocasiones, incluyendo un jonrón en la parte final del encuentro. Los Nacionales, con esta actuación, establecieron su mayor producción ofensiva de la temporada.
El juego, disputado bajo una persistente lluvia en el Citi Field, dejó al descubierto la desconexión estructural de unos Mets que no logran equilibrar su ofensiva con un cuerpo de lanzadores inconsistente.
Mientras Soto mantiene su nivel de estrella, la franquicia neoyorquina enfrenta una pregunta urgente: ¿cuánto tiempo puede sostenerse un equipo cuando su mejor rendimiento no logra compensar sus debilidades más críticas?



































