
Por Franklin Rosa | Vértice Crítico


Toda la arquitectura del derecho internacional que garantiza la seguridad, la estabilidad y la paz mundial, y que está consagrada en los principios fundacionales de la ONU, está siendo desmantelada por el imperio norteamericano, promovido con gran entusiasmo por el neofascista Donald Trump.
Al imperio norteamericano no le fue suficiente la ONU que, durante la Guerra Fría, prohijó y toleró una cadena de agresiones, invasiones, bombardeos y guerras como las de Corea, Vietnam, Libia y Afganistán; así como sanciones a numerosos países, entre ellas las históricas impuestas a Corea, Cuba e Irán.
Donald Trump ha llevado al imperio norteamericano a ponerse al servicio del sionismo y a librar una guerra como proxy de Israel. Actúa como simple lacayo que cumple los objetivos que persigue Israel: destruir el eje de la resistencia que defiende a Palestina y que denuncia el genocidio que se está cometiendo contra el pueblo de Gaza.
Desde el primer mandato de Donald Trump se comenzó a desmantelar la ONU y se han dado los siguientes pasos:
- Reducir drásticamente el financiamiento a la ONU y sus agencias.
- El retiro de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
- El retiro del Consejo de Derechos Humanos.
- El retiro del Acuerdo de París sobre el medio ambiente.
- Cortar fondos a la UNRWA, la agencia para los refugiados palestinos.
- Revisión de su participación en la UNESCO.
- Objeción al derecho de asilo y sanciones a la Corte Penal Internacional (CPI).
- Imposición de aranceles a todos los países del mundo, anulando de hecho a la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Las últimas escaladas de amenazas y agresiones, al margen de la ONU y violando el derecho internacional, son las siguientes:
- Militarización de la región del Caribe.
- Asesinatos de civiles en alta mar, acusándolos de narcotraficantes.
- El bloqueo petrolero a Cuba, el asfixio económico al pueblo cubano y amenazas de agresión militar.
- Agresión militar a Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro.
- Apoyo incondicional al sionismo en el genocidio en Gaza y la guerra de agresión, ilegal, contra Irán, con el magnicidio del ayatolá Ali Jamenei.
- La intervención descarada en los procesos electorales de Argentina, México, Colombia, Guatemala y Venezuela.
La propuesta de Donald Trump, en este sendero de destruir el derecho internacional, violando la soberanía de los pueblos y acelerando sus intervenciones a nivel global, es la creación de la "Junta de Paz", presidida por él, con derecho a veto y a fijar su propia agenda. Esto consagraría la muerte definitiva de la ONU y del derecho internacional.
Lo inverosímil de esta situación es que los presidentes de los países de América Latina, de manera lacayuna, están apoyando y asistiendo a las convocatorias de Donald Trump para romper definitivamente el derecho internacional y crear el "Escudo de las Américas".
Todas estas acciones destruyen el derecho internacional y son contrarias al Estado de derecho que consagra la Constitución dominicana. Por lo tanto, deterioran los derechos de nuestro pueblo. Las élites gobernantes y los partidos corrompidos de la partidocracia las favorecen para aplicar leyes autoritarias, como la "ley mordaza", que restringen derechos fundamentales, como la libertad de expresión y de prensa, y que están consignados en el nuevo Código Penal que entrará en vigencia el 3 de agosto.
Es lamentable que, frente a estas decisiones trumpistas que destruyen el derecho internacional y ponen en peligro la paz mundial, instituciones civiles como FINJUS, el Colegio de Abogados, los abogados constitucionalistas y la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UASD se queden sumisas, en un silencio cómplice que, en nuestro caso, compromete a la Academia.





































