
Por: Luis F. Taveras
El año 2026 será de grandes definiciones y tendrá un impacto innegable en lo electoral hacia el 2028; Ya el gobierno definió su rumbo de este año a través de los diez puntos aprobados en el consejo de ministro extendido celebrando el 11 de Enero para consolidar lo que ha hecho, lograr nuevas metas y preparar el país para su relevo; los 34 partidos políticos reconocidos por la JCE preparan el escenario para la escogencia de sus candidatos, dónde la atención se centrara solo en tres de ellos; Y dentro de ellos el que, según los resultados electorales más recientes, tiene la hegemonía del sistema de partidos.

Lo que pase en ellos será crucial para ir definiendo los perfiles de los ganadores.
La combinación de factores determinarán las coaliciones que se necesitan para salir airoso de la contienda electoral.
El protagonista de toda acción política son los ciudadanos y obviamente estos tendrán su rol y papel dentro del esquema a considerar; hasta ahora existe una paciencia social matizada por el desencanto, la apatía y una mirada incomoda hacia la actividad política como tal; habrá que ver si se mantiene como tendencia esa realidad que ya se puso en alerta amarilla a través de la abstención electoral del 2024; su activación e incorporación deberá estar en los cálculos prioritarios de los estrategas de los partidos políticos.
Las circunstancias en la que se originaron las grandes alianzas en procesos electorales anteriores han cambiado y por lo tanto deberá haber una recomposición y al mismo tiempo influirán en ella los procesos internos de los tres partidos fundamentales y los candidatos que salgan electos en esa contienda.
Todo eso deberá estar definido el octubre del 2027 por lo que el 2026 será el plató para apuntalar el posicionamiento y en la correlación de fuerzas del 2028.


































