"Reforma educativa bajo lupa: frentes universitarios advierten sobre riesgos de una fusión institucional".
Por José Espinal.


Santo Domingo.En medio del debate que sacude al sistema educativo dominicano, dos organizaciones del ámbito universitario han decidido fijar posición. El Frente Universitario de Docentes Modernos (FUDOMO) y el Frente de Empleados Peñagomistas Universitarios (FEPU) publicaron este martes una declaración en la que llaman a abrir una discusión nacional amplia sobre el futuro de la educación, a propósito de la propuesta de fusionar el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) con el Ministerio de Educación (MINERD).
La reacción llega tras las recientes declaraciones del nuevo ministro de Educación Superior, Rafael Santos Badía, quien ha señalado que su designación no busca debilitar la educación superior, sino promover un proceso de reflexión que permita construir una política educativa integral para el país.
Las organizaciones universitarias valoran positivamente que el tema se coloque en el centro del debate público, pero advierten que cualquier reforma estructural debe sustentarse en criterios técnicos, académicos y sociales, y no limitarse a decisiones administrativas. En su declaración, sostienen que una eventual transformación del sistema educativo debe pasar por el Poder Legislativo y abrirse a la participación de las llamadas “fuerzas vivas de la nación”.
La educación superior en el centro del debate

Para FUDOMO y FEPU, el punto neurálgico de cualquier reforma debe ser la calidad de la educación superior. Las organizaciones plantean la necesidad de fortalecer los mecanismos de evaluación académica y adaptar la oferta universitaria a las nuevas demandas del mercado laboral y de la economía global.
En ese sentido, insisten en la urgencia de disponer de estadísticas actualizadas sobre las necesidades profesionales del país, con el fin de orientar la formación universitaria hacia áreas estratégicas del desarrollo nacional. La ausencia de planificación, advierten, ha provocado uno de los problemas más recurrentes entre los egresados: la dificultad para insertarse laboralmente en las áreas para las cuales fueron formados.
También proponen que el futuro Código Educativo Nacional, sugerido por el propio ministro Santos Badía, incluya políticas que garanticen condiciones dignas de inserción laboral para los profesionales, incluyendo escalas salariales acordes con la inversión académica realizada.
Becas, fuga de talento y desarrollo nacional
El comunicado reconoce como un avance el programa de becas nacionales e internacionales impulsado por el Estado dominicano en los últimos años, que ha ampliado las oportunidades de especialización. Sin embargo, los frentes universitarios advierten sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos que aseguren el retorno al país de los profesionales formados en el exterior, para evitar la fuga de talento.
A su juicio, las becas deben continuar respondiendo a prioridades estratégicas del desarrollo nacional, de modo que el capital humano formado contribuya efectivamente al crecimiento económico, científico y social del país.
La UASD y su papel histórico
En la declaración también ocupa un lugar central la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Las organizaciones consideran que debe preservarse su carácter histórico como “la universidad del pueblo dominicano”, garantizando el acceso a la educación superior a los sectores de menores recursos.
Al mismo tiempo, plantean que la institución debe profundizar los procesos de modernización académica, actualización curricular y fortalecimiento de infraestructura, especialmente ante la expansión de nuevos centros universitarios en distintas regiones del país.
Una reforma que vaya más allá de las aulas
El documento insiste en que la educación dominicana no puede concebirse únicamente como un mecanismo de formación profesional. Según los frentes universitarios, el sistema educativo debe promover una formación integral del ciudadano, basada en valores éticos, conciencia social e identidad nacional.
En esa perspectiva, llaman a fortalecer la educación técnica, el bachillerato público y los programas dirigidos a jóvenes y adultos, con el objetivo de garantizar que cada egresado cuente con al menos una competencia técnica que facilite su inserción en la economía.
Asimismo, sugieren abrir un debate sobre la sostenibilidad financiera del sistema, especialmente en el subsistema de educación de adultos, donde la presencia de estudiantes extranjeros plantea desafíos presupuestarios.
Un diálogo que apenas comienza
El comunicado concluye con un llamado a construir un diálogo nacional sobre el futuro de la educación dominicana, en el que participen universidades, autoridades, legisladores y sectores sociales.
Para FUDOMO y FEPU, cualquier reforma educativa debe estar guiada por un principio simple pero decisivo: el interés supremo de la nación y la calidad de la educación como base del desarrollo humano, social y productivo del país.
El debate, advierten, apenas comienza. Y lo que está en juego es más que una reorganización institucional: es el modelo educativo que definirá el futuro de la República Dominicana.
































