Por José Espinal.
Santo Domingo. El Comité de Solidaridad en Defensa de la Soberanía de los Pueblos en Lucha expresó su rechazo a lo que define como una nueva intervención militar de Estados Unidos en Haití, a la que atribuye un agravamiento de la inestabilidad política y humanitaria en el país vecino y una vulneración sistemática del principio de autodeterminación de los pueblos.


En un comunicado difundido en la capital dominicana, la organización sostuvo que la actual estrategia estadounidense, presentada como una acción para contener la violencia armada, encubre en realidad intereses geopolíticos orientados a mantener una influencia directa sobre el futuro político haitiano y sobre el conjunto del Caribe.
El Comité señaló que, a su juicio, las decisiones adoptadas por Washington han ignorado reiteradamente las demandas de sectores sociales y políticos haitianos, al tiempo que han respaldado esquemas de poder al margen de la voluntad popular. En ese marco, criticó el papel del denominado Core Group (integrado por potencias extranjeras y organismos internacionales), al considerar que ha contribuido a imponer soluciones externas sin legitimidad interna.
Según la organización, la nueva fase de la presencia militar estadounidense se inscribe en una política regional más amplia, que incluiría presiones económicas y estratégicas sobre países como Cuba, Venezuela y Nicaragua. En ese contexto, mencionó la presencia de buques de guerra en aguas haitianas como un elemento que, en su interpretación, trasciende la situación interna de Haití y responde a un reposicionamiento militar en el Caribe.
El comunicado vincula asimismo la actual crisis haitiana con la proliferación de grupos armados, a los que responsabiliza de desplazamientos masivos, asesinatos, violencia sexual y la destrucción de comunidades enteras. La organización afirma que esta dinámica se ha visto favorecida por la circulación ilegal de armas procedentes del exterior, señalando directamente a Estados Unidos como un actor con responsabilidad indirecta en ese fenómeno.
En ese sentido, citó informes de Naciones Unidas y declaraciones de autoridades estadounidenses que han reconocido el origen extranjero de parte del armamento utilizado por las bandas armadas en Haití, lo que, según el Comité, pone en evidencia una contradicción entre el discurso oficial de combate a la violencia y la realidad sobre el terreno.
El documento cuestiona además la legitimidad del actual Consejo Presidencial de Transición (CPT), al que considera sostenido por la comunidad internacional pese al rechazo de amplios sectores de la sociedad haitiana. En particular, menciona al ex primer ministro Alix Didier Fils-Aimé como una figura asociada a los intereses de Washington.
Para la organización firmante, no será posible una salida duradera a la crisis haitiana mientras persista la injerencia extranjera, continúe el flujo de armas hacia grupos armados y se mantengan estructuras políticas sin respaldo popular, protegidas (según afirman), por fuerzas externas.
El comunicado concluye reiterando su respaldo a las demandas de soberanía expresadas por organizaciones y movimientos sociales haitianos, y reclama el fin de toda forma de ocupación o tutela internacional sobre el país.

































