Padres de atletas de gimnasia denuncian la insalubridad del pabellón olímpico y exigen una intervención inmediata de las autoridades
Por José López Gómez
BARAHONA. En la Villa Olímpica de esta provincia del suroeste dominicano, el Pabellón de Gimnasia, concebido como espacio de formación y disciplina para decenas de niñas, se ha convertido (según denuncian sus familiares), en un escenario de deterioro sanitario incompatible con la práctica deportiva. La Asociación de Padres y Madres de las atletas ha solicitado una intervención urgente de los baños del recinto, cuya situación califican de “insalubre y riesgosa”.

El pabellón acoge a más de treinta menores, de lunes a jueves, en jornadas de entrenamiento continuas. Sin embargo, las condiciones básicas de higiene están lejos de cumplirse: los sanitarios carecen de agua potable y de insumos elementales, mientras el polvo y el deterioro general del espacio evidencian una falta sostenida de mantenimiento.
Una preocupación que trasciende lo material
Para las familias, la cuestión no se reduce a una incomodidad pasajera. Señalan riesgos potenciales para la salud de las niñas, en un entorno donde la exigencia física requiere condiciones mínimas de salubridad. “Un espacio deportivo debe garantizar seguridad y dignidad”, sostienen, subrayando que el deporte formativo no puede disociarse del respeto a la integridad de las menores.
La presidenta de la asociación, Carla Vielna, indicó que no es la primera vez que elevan este reclamo ante las autoridades competentes. Hasta el momento, afirma, no han obtenido respuestas concretas ni calendarios de intervención.
Interpelación directa a las autoridades
El llamado ha sido dirigido particularmente al director provincial de deportes, Cristian Núñez, instándolo a incorporar la rehabilitación del pabellón entre las prioridades institucionales. Detrás de la solicitud subyace una crítica más amplia: la distancia entre los discursos oficiales sobre promoción deportiva y la realidad cotidiana de infraestructuras deterioradas en las provincias.
En un país donde el deporte suele ser presentado como vía de inclusión social y proyección internacional, la situación del pabellón de Barahona revela una paradoja persistente: la fragilidad de los espacios que sustentan esa aspiración. Para las familias, la reivindicación es simple y concreta (agua, higiene y mantenimiento), pero simboliza una demanda mayor: que la política deportiva no olvide su fundamento básico en la dignidad de quienes la practican.

































