Home Actualidad “Por amor”: una canción, dos autores y una disputa que vuelve

“Por amor”: una canción, dos autores y una disputa que vuelve

620
0
Solano o Troncoso
Solano o Troncoso

La polémica sobre la autoría de una de las canciones más emblemáticas del cancionero dominicano reabre un debate que combina memoria cultural, derecho de autor y sensibilidad nacional.

POR AMOR
POR AMOR

Por J. Espinal Marcelo.

Durante más de medio siglo, Por amor ha acompañado celebraciones íntimas y actos públicos, atravesando generaciones y fronteras como una de las composiciones dominicanas más reconocidas en el repertorio popular latinoamericano. Sin embargo, lejos del aplauso unánime que suele rodear a los clásicos, la canción vuelve a situarse en el centro de una controversia que toca fibras profundas de la identidad cultural del país.

El detonante reciente fue académico. En el marco de su ingreso como miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, el escritor e investigador español José María Paz Gago presentó una conferencia en la que expuso una investigación personal sobre la obra. En ella, sostuvo que la letra de Por amor no habría sido escrita por el músico dominicano Rafael Solano, a quien tradicionalmente se atribuye tanto la música como el texto, sino por el compositor Manuel Troncoso, fallecido en 2012.

La reacción institucional fue inmediata. La Academia de Ciencias, anfitriona del acto, se apresuró a marcar distancia, subrayando que las conclusiones expuestas por el conferencista no representan la posición oficial de la entidad ni comprometen su reconocimiento histórico a Solano como autor integral de la obra. El pronunciamiento incluyó además un mensaje de respeto y desagravio al músico y a su familia, en un intento de contener una polémica que desbordó rápidamente el ámbito académico.

Investigación, documentos y una verdad disputada

Paz Gago sostiene que su trabajo se apoya en análisis literarios, comparaciones estilísticas y documentos de época que, a su juicio, apuntan a una autoría compartida: letra de Troncoso y música de Solano. Entre los elementos que expuso figuran manuscritos atribuidos a Troncoso, correspondencia publicada en la prensa a finales de los años sesenta y un examen comparativo del lenguaje poético utilizado por ambos autores en canciones escritas durante el mismo período.

Según esta lectura, la estructura lírica y los giros estilísticos de Por amor se asemejarían más a la obra conocida de Troncoso que a los textos firmados por Solano. El investigador insiste en que su planteamiento no busca despojar de méritos al célebre compositor dominicano, sino precisar lo que considera un dato histórico relegado por el paso del tiempo y por dinámicas propias de la industria musical de la época.

Una herida que no cicatriza

La controversia no es nueva. Desde finales de los años sesenta, versiones sobre una posible autoría distinta han circulado de manera intermitente, alimentadas por rumores, testimonios indirectos y debates en espacios mediáticos. En 2019, uno de esos señalamientos derivó en una condena judicial por difamación e injuria contra un comunicador dominicano que había puesto en duda públicamente la autoría de Solano, un antecedente que añade un componente jurídico y emocional al caso.

Ese episodio marcó una línea clara en el debate público: cuestionar la autoría de Por amor no es únicamente un ejercicio académico, sino un acto cargado de implicaciones legales, simbólicas y personales. De ahí que las nuevas afirmaciones hayan provocado reacciones defensivas, tanto desde instituciones culturales como desde sectores de la opinión pública que consideran la canción parte inalienable del patrimonio nacional.

Festivales, normas y silencios

Otro de los puntos recurrentes en la discusión remite al contexto de su estreno, durante un festival musical en los años sesenta, un periodo en el que las reglas de inscripción y participación podían obligar a maniobras administrativas hoy difíciles de comprobar. La hipótesis de que la canción hubiese sido registrada a nombre de una sola persona por razones reglamentarias o estratégicas forma parte del relato que rodea la obra, aunque nunca ha sido dirimida de manera concluyente.

La ausencia de un reconocimiento explícito en vida de una eventual coautoría, así como el paso del tiempo y la muerte de varios protagonistas directos, hacen que el caso se mueva en una zona gris donde la documentación histórica, la interpretación académica y la memoria afectiva chocan sin un árbitro definitivo.

Entre la verdad histórica y el legado cultural

Más allá de los documentos y los análisis, la discusión revela una tensión de fondo: la dificultad de revisar críticamente los mitos culturales sin que ello sea percibido como un ataque identitario. Para algunos, reabrir el debate es un ejercicio legítimo de investigación; para otros, supone un gesto innecesario que amenaza con erosionar figuras que forman parte del imaginario colectivo.

En ese cruce de caminos, Por amor sigue sonando. Tal vez como metáfora involuntaria de su propia historia: una canción que habla de entrega y permanencia, mientras su origen permanece envuelto en preguntas sin respuesta definitiva. Como ocurre con muchas obras universales, su fuerza cultural parece ya trascender la disputa sobre la firma que figura al pie de la partitura.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here