El pontífice advierte que la escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán podría arrastrar a otros países de la región y pide abrir un espacio de diálogo para evitar una crisis mayor.
Por Redacción internacional de Vértice critico.

CIUDAD DEL VATICANO. El papa León XIV advirtió el domingo sobre el riesgo de una expansión del conflicto en Oriente Medio y pidió el cese inmediato de los bombardeos, en un llamado que refleja la creciente preocupación internacional ante una escalada que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán y que amenaza con desestabilizar aún más a la región.
Durante el rezo del ángelus en la plaza de San Pedro, el pontífice expresó que las noticias procedentes de Irán y de otros puntos de Oriente Medio provocan “profunda consternación”, al tiempo que alertó sobre un clima creciente de violencia, miedo e incertidumbre.
“Que cese el estruendo de las bombas, que callen las armas y se abra un espacio de diálogo en el que se pueda escuchar la voz de los pueblos”, dijo León XIV desde la ventana del Palacio Apostólico ante miles de fieles congregados en la plaza.
El líder de la Iglesia católica señaló que el conflicto no solo está causando pérdidas humanas y destrucción material, sino que también amenaza con extenderse a países vecinos, entre ellos Líbano, una nación que ha atravesado prolongados periodos de inestabilidad política y económica.
El Vaticano ha intensificado sus llamados a la moderación en las últimas semanas, en momentos en que aumentan los temores de que la confrontación regional se convierta en un conflicto más amplio. El secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, advirtió recientemente que la lógica de las guerras preventivas puede desencadenar una espiral difícil de contener.
“Cuando se legitima la guerra preventiva, el mundo entero corre el riesgo de ser incendiado”, dijo Parolin en declaraciones a medios vaticanos.
Funcionarios de la Santa Sede han expresado particular preocupación por el impacto del conflicto en las minorías religiosas de Oriente Medio, incluidas las comunidades cristianas, muchas de las cuales ya viven en contextos de fragilidad institucional y violencia recurrente.
Al concluir su mensaje, León XIV confió su llamado a la intercesión de María, a quien invocó como “Reina de la Paz”, y pidió que acompañe a quienes sufren las consecuencias de la guerra y guíe a las naciones hacia caminos de reconciliación.
El llamado del pontífice se suma a una creciente presión diplomática internacional para frenar la escalada en una región que durante décadas ha sido uno de los principales focos de tensión geopolítica mundial.

































