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Por Luís Rodríguez | Vértice Crítico.

Santo Domingo. La República Dominicana se prepara para introducir uno de los avances más prometedores en la respuesta global al VIH, un tratamiento inyectable de larga duración que se administra cada seis meses y que podría simplificar significativamente la vida de miles de personas que conviven con el virus.
Las autoridades sanitarias anunciaron que a partir de septiembre iniciará un plan piloto con el medicamento Yeztugo (lenacapavir), una terapia innovadora que busca sustituir progresivamente la toma diaria de medicamentos antirretrovirales por dos aplicaciones al año.
La iniciativa comenzará con pacientes pertenecientes a sectores vulnerables y será ofrecida de manera gratuita. Posteriormente, las autoridades prevén ampliar el acceso durante 2027, en una estrategia que colocaría al país entre los primeros de la región en incorporar este tipo de tratamiento a sus programas de salud pública.
De acuerdo con estimaciones oficiales, alrededor de 85,000 personas viven actualmente con VIH en territorio dominicano. Para muchos de ellos, la posibilidad de reducir la frecuencia del tratamiento representa una mejora sustancial en términos de adherencia terapéutica, comodidad y calidad de vida.
El investigador Robert Paulino-Ramírez, del Instituto de Medicina Tropical y Salud Global de la Universidad Iberoamericana (UNIBE), destacó que los estudios clínicos realizados hasta la fecha muestran resultados altamente favorables en relación con la eficacia del lenacapavir.
Según explicó, las investigaciones han evidenciado una elevada capacidad de protección y control del virus, convirtiéndolo en una de las herramientas más prometedoras desarrolladas en los últimos años dentro del campo de la medicina preventiva y terapéutica del VIH.
No obstante, los especialistas enfatizan que este medicamento no constituye una vacuna ni una cura definitiva para la enfermedad. Su función es fortalecer la prevención y facilitar el cumplimiento del tratamiento mediante un esquema más práctico y menos invasivo para los pacientes.
Los expertos también señalan que los efectos secundarios observados han sido mínimos, limitándose en algunos casos a reacciones alérgicas leves o molestias localizadas en el sitio de aplicación.
Uno de los principales desafíos para la implementación masiva del programa será el financiamiento. Debido al alto costo de la innovación farmacéutica, el Ministerio de Salud Pública deberá garantizar los recursos necesarios para sostener la distribución gratuita del medicamento y asegurar su disponibilidad a largo plazo.
La introducción del lenacapavir representa un paso significativo para el sistema sanitario dominicano y podría marcar un antes y un después en la manera en que se aborda el VIH, una condición que continúa siendo uno de los principales desafíos de salud pública a nivel mundial.





































