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PCT apuesta a lo municipal para 2028 y abre la puerta a respaldar una candidatura presidencial unitaria.

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El Partido Comunista del Trabajo descarta impulsar una candidatura presidencial propia y concentrará sus esfuerzos en municipios, distritos municipales y determinadas circunscripciones congresuales. La organización plantea recuperar las “reservas democráticas” fuera del partidismo tradicional, promover una nueva opción electoral y mantiene a Virginia Antares como referencia presidencial si no emerge una candidatura de mayor consenso.

Por José Espinal Marcelo | Vértice crítico. 

Santo Domingo. El Partido Comunista del Trabajo (PCT) comenzó a definir con bastante antelación su ruta hacia las elecciones de 2028: menos énfasis en la disputa presidencial y una apuesta concentrada en construir poder desde los territorios.

En un documento elaborado por el Secretariado del Comité Central, fechado en agosto de 2026 y titulado «PCT adelanta que su participación electoral privilegiará lo municipal», la organización reafirma que su prioridad serán determinados municipios, distritos municipales y circunscripciones congresuales donde entiende que dispone de acumulación política, relaciones sociales y posibilidades concretas de competir.

La decisión parte de una evaluación explícita de su actual correlación de fuerzas. El PCT reconoce que no dispone de la fortaleza necesaria para presentarse como una opción propia de gobierno nacional y, por esa razón, no promoverá una candidatura presidencial de sus filas.

Pero el documento va más lejos que una simple definición electoral.

La organización plantea que la coyuntura podría abrir espacio para construir una nueva opción política y electoral, capaz de reunir sectores de izquierda y progresistas junto a ciudadanos que se desprendan de los partidos tradicionales.

Una estrategia desde los municipios

El núcleo de la propuesta del PCT está en el territorio.

La organización asegura que trabaja en la recuperación y análisis de los resultados de anteriores elecciones municipales para determinar dónde alcanzó un desempeño que permita construir candidaturas competitivas.

El partido señala que ya cuenta con experiencias de participación en gobiernos locales y reivindica administraciones en las que sus integrantes o aliados han ocupado alcaldías y vicealcaldías.

Su objetivo declarado es convertir esas experiencias en “vitrinas de gestión municipal pública y popular”, capaces de mostrar a escala nacional cómo podría gobernar una opción de izquierda, democrática y popular.

La apuesta representa, por tanto, una estrategia de acumulación gradual: construir primero referencias locales antes de intentar disputar directamente el Poder Ejecutivo.

El PCT sostiene que las tácticas políticas deben guardar correspondencia con las fuerzas realmente disponibles y advierte contra decisiones electorales que sobreestimen la capacidad de las organizaciones de izquierda.

No habrá candidatura presidencial propia

En ese diagnóstico hay una definición categórica: el PCT no tiene interés en presentar una candidatura presidencial propia para 2028.

La organización considera que carece actualmente de la acumulación política necesaria para hacerlo y sostiene que presentarse como opción presidencial sin disponer de esas fuerzas sería una decisión incorrecta frente al electorado.

La posición no significa, sin embargo, que el partido vaya a permanecer indiferente frente a la elección presidencial.

El documento mantiene como referencia a Virginia Antares, de Opción Democrática, a quien el PCT reconoce el desempeño alcanzado dentro del espacio progresista y de izquierda en las elecciones de 2024.

Según el texto, si las circunstancias llevan al PCT a respaldar una candidatura presidencial, la organización considera que Antares se ganó ese derecho a partir de los resultados electorales anteriores.

La puerta queda abierta a una candidatura de unidad

La posición, no obstante, contiene una segunda posibilidad.

Si durante el proceso hacia 2028 surge una alternativa más amplia producto de la unidad de las reservas democráticas, las izquierdas y el progresismo, el PCT asegura que estaría dispuesto a respaldar la candidatura presidencial que resulte de ese proceso.

La organización reconoce expresamente el derecho de los distintos grupos y sectores a presentar sus propias propuestas y afirma que asumiría la candidatura finalmente escogida si esta representa una convergencia política de mayor alcance.

De esta manera, el PCT intenta conciliar dos líneas: mantener su decisión de no lanzar candidato presidencial propio y, simultáneamente, conservar capacidad de negociación dentro de una eventual plataforma electoral unitaria.

Una nueva boleta como instrumento de convergencia

Uno de los elementos políticamente más relevantes del documento es la propuesta de trabajar en la búsqueda de un nuevo registro electoral.

El PCT afirma haber planteado a un sector de las izquierdas la posibilidad de impulsar una nueva herramienta electoral que pueda servir como canal para una opción alternativa y expresa su disposición a respaldar materialmente ese esfuerzo.

Su razonamiento queda condensado en una frase del documento: “Una boleta nueva, une más”.

La propuesta aparece vinculada a otro diagnóstico surgido del XI Congreso de la organización: la posibilidad de que miles de ciudadanos identificados como “reservas democráticas” se desprendan del partidismo tradicional, principalmente del Partido Revolucionario Moderno (PRM), y puedan ser incorporados a una nueva alternativa política.

Para el PCT, esa posibilidad todavía no constituye una realidad electoral, sino un escenario que debe ser trabajado mediante acciones de organización y articulación política.

Alianzas sin exigir uniformidad

El documento también delimita la política de alianzas.

El PCT reivindica sus relaciones históricas con organizaciones del espacio democrático y progresista, entre ellas Alianza País, Opción Democrática, Alianza por la Democracia y Justicia Social, además de su relación con el Movimiento Rebelde, encabezado por Juan Hubieres.

La organización sostiene que esas relaciones forman parte de un acumulado político que no debe desaparecer por diferencias coyunturales y defiende una concepción de “unidad en lo diverso”.

El planteamiento adquiere particular relevancia frente a los debates históricos sobre la fragmentación de las izquierdas dominicanas.

Para el PCT, la unidad no puede construirse exigiendo que unas organizaciones rompan relaciones políticas previamente establecidas con terceros. Su propuesta consiste en privilegiar las coincidencias sin convertir las diferencias en mecanismos automáticos de exclusión.

Una autocrítica a la izquierda dominicana

El texto contiene, además, una extensa reflexión crítica sobre la experiencia electoral de la izquierda nacional.

El PCT considera que históricamente las organizaciones revolucionarias dominicanas no siempre fueron capaces de identificar correctamente determinados momentos de inflexión electoral y cita, entre otros, los procesos de 1962, 1978, 1990 y 1994-1996.

La organización contrapone esa experiencia con la trayectoria de movimientos de izquierda de países como Chile, Brasil, Uruguay y Venezuela, que lograron convertirse en importantes referencias electorales.

Su conclusión es particularmente severa: las dificultades electorales de la izquierda dominicana no pueden atribuirse únicamente a la falta de unidad ni a un sistema electoral que el partido considera injusto y clientelar.

También identifica problemas de cultura política, lectura de coyunturas y oportunidad histórica.

Las elecciones como táctica, no como estrategia

El documento deja claro que la participación electoral no constituye para el PCT el centro de su proyecto político.

Su estrategia prioritaria continúa siendo impulsar un movimiento popular de masas capaz de convertirse en poder social y modificar la correlación de fuerzas existente.

Desde esa perspectiva, las elecciones de 2028 son concebidas como una cuestión táctica que debe servir para acumular fuerzas, no como un objetivo político autosuficiente.

El partido plantea además ampliar los mecanismos de participación ciudadana más allá de las elecciones periódicas. Entre sus propuestas aparecen una Constituyente mediante voto popular, una reforma del régimen electoral, una ley democrática de participación popular y mecanismos de referendo que puedan incluir la revocación de mandatos en distintos niveles del Estado.

2028: construir antes que improvisar

El diagnóstico final del PCT dista de cualquier triunfalismo.

La organización reconoce que las perspectivas electorales inmediatas de la izquierda y el progresismo son reducidas y que actualmente no identifica condiciones que permitan asegurar un cambio sustancial de ese escenario.

Pero también sostiene que existen posibilidades para construir un gran movimiento popular y deja planteada la interrogante decisiva: si esa fuerza social podría convertirse posteriormente en fuerza electoral.

Con esa lectura, el PCT comienza a colocar sus fichas para 2028.

No buscará la Presidencia con candidato propio. Pretende fortalecer posiciones municipales, seleccionar circunscripciones congresuales con posibilidades reales, preservar alianzas con sectores progresistas y trabajar por una convergencia electoral más amplia.

La estrategia puede resumirse en una inversión de la lógica tradicional de campaña: en lugar de comenzar por el Palacio Nacional, el PCT quiere comenzar por los municipios.

Y desde allí intentar construir una acumulación política que permita a la izquierda dominicana llegar a futuras disputas nacionales con algo que el propio partido reconoce que hoy todavía resulta insuficiente: fuerza electoral real.

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