Home Nacionales Vivir para contarlo | UN CAMBIO FORZADO POR LAS CONVICCIONES POLÍTICAS.

Vivir para contarlo | UN CAMBIO FORZADO POR LAS CONVICCIONES POLÍTICAS.

415
0

Despuntaba la década de los noventa. El grito de «¡Que se vaya ya!», proclamado por el profesor Juan Bosch, retumbaba en la conciencia ciudadana.

Miguel Medina
Miguel Medina

Por Miguel Medina L. | Vértice crítico.

El candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) era ahora la víctima de uno de los tantos fraudes que beneficiaron el continuismo en el poder del doctor Joaquín Balaguer y del partido del «Gallo Colorao».

Era un momento de turbulencia política y social en la República Dominicana.

Santiago, Ciudad de los Treinta Caballeros, se convirtió en el epicentro de la delicada confrontación política y de la crisis poselectoral del momento.

El profesor Bosch convocó una gran marcha contra el fraude en la llamada Ciudad Corazón, y la gobernadora del régimen, la pintoresca Rosita Fadul, amenazó con impedirla.

Con ese sombrío panorama en el horizonte político, el PTD, liderado por el fenecido Iván Rodríguez, decidió trasladar a Santiago a su principal dirigente en San Francisco de Macorís, quien, además, era miembro del Comité Político Nacional de la combativa y aguerrida organización de izquierda.

El camarada «Manolo», como buen y disciplinado soldado, llenó su mochila y pidió a su entonces recién casada esposa, a su hija recién nacida y a sus cuatro hijas del matrimonio anterior, que también estaban bajo su tutela, que prepararan sus mochilas porque se desplazarían a otro destacamento para seguir persiguiendo la utopía de ver nuestra patria libre y soberana y a nuestro pueblo próspero y feliz.

«Manolo» no encontró resistencia. En poco tiempo ya estaban en el nuevo escenario, con las botas del combate calzadas para asistir a la primera batalla: enfrentar al régimen balaguerista y defender la voluntad popular vulnerada por el fraude contra la candidatura presidencial de Juan Bosch.

La marcha transcurrió sin incidentes, pero allí estaba el nuevo máximo dirigente del PTD en la plaza santiaguera y en toda la Línea Noroeste, junto a un grupo de valientes militantes dispuestos a enfrentar con gallardía cualquier intento represivo del Gobierno.

A su retorno, cinco años después, a San Francisco de Macorís, «Manolo» venía con su mochila llena de lauros académicos. Combinó su activa militancia revolucionaria con los estudios universitarios, alcanzando el título de Cum Laude en Derecho y las especialidades en Ciencias Políticas y Derecho Laboral.

La mochila también trajo al primer varón, quien, por esas coincidencias de la vida, heredó el apellido de su padre y, justamente, nació en la ciudad donde había visto la luz su abuelo paterno.

Aun así, la mochila regresó con un gran vacío: las cuatro hijas del primer matrimonio de «Manolo» decidieron permanecer en la ciudad de su abuelo, donde sus raíces han ido creando un promisorio follaje.

Treinta y seis años después, «Manolo» descubre, mediante un mensaje en Facebook compartido por una dilecta amiga periodista, que su hija mayor hizo el recorrido desde San Francisco de Macorís hasta Santiago con los ojos aguados. No era para menos: dejaba atrás a sus amigas y amigos del club juvenil, fundado por ella en el Alto de la Javiela, «Somos el Futuro», y a su cofradía de adolescentes del Colegio La Milagrosa.

Treinta y seis años después, los ojos volverán a aguarse, pero ahora de alegría, de ese júbilo auténtico.

La ciudad a la que llegó llorando por la nostalgia, donde vivió los rigores del cambio de domicilio para evadir la represión junto a su padre, sus hermanas y su recién nacido hermanito, la declaró, este jueves 25 de junio, fecha memorable para San Francisco de Macorís, Hija Adoptiva de Santiago.

Merecido reconocimiento para un ícono del periodismo honesto, vertical y arriesgado. Como decimos los auténticos revolucionarios, sin temer ni a los rigores ni a la muerte.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here