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TIENE NURIA PIERA RAZÓN EN SUS CRÍTICAS Y CUESTIONAMIENTOS CONTRA “LOS DELINCUENTES ESPIRITUALES”?.

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Por Ángel Osiris Torres | Vértice Crítico.

Maestro Ángel Osiris Torres
Maestro Ángel Osiris Torres

En el ámbito de la fe, la línea entre el servicio genuino y el interés personal puede llegar a ser muy delgada cuando no se examina a la luz de las Escrituras. A lo largo de la historia, la Biblia ha advertido con claridad contra aquellos líderes religiosos que utilizan la fe como una plataforma para obtener beneficios económicos o manipular a las personas.

La explotación espiritual no es un tema menor. Desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo Testamento encontramos advertencias contra quienes convierten la religión en un medio de lucro. Entre ellas destacan tres grandes peligros: cuando el dinero se convierte en la principal motivación del ministerio, la predicación engañosa y la manipulación espiritual de los creyentes.

Contrario a quienes critican a Nuria Piera y a otros comunicadores por sus investigaciones periodísticas, considero que sus denuncias representan un aporte social importante al exponer, mediante evidencias, a aquellos líderes que distorsionan la fe y utilizan la religión con fines económicos.

En 2 Pedro 2:1-3 se advierte sobre falsos maestros que, movidos por la avaricia, “harán mercadería de vosotros con palabras fingidas”. Esto no describe simplemente errores doctrinales, sino una práctica deliberada de utilizar discursos religiosos para obtener beneficios personales.

Asimismo, el apóstol Pablo advirtió en Tito 1:10-11 sobre quienes enseñan “por ganancia deshonesta lo que no conviene”. De igual manera, el profeta Miqueas (3:11) denunció a líderes espirituales que enseñaban y profetizaban por dinero, mientras afirmaban: “¿No está Jehová entre nosotros?”.

Jesucristo también mostró su rechazo a la comercialización de la fe cuando expulsó a los cambistas del templo (Mateo 21:12-13), declarando: “Mi casa será llamada casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones”. Con estas palabras dejó claro que la relación con Dios nunca debe convertirse en un mecanismo de enriquecimiento.

Frente a quienes “toman la piedad como fuente de ganancia” (1 Timoteo 6:3-10), el Nuevo Testamento presenta un modelo diferente. En 1 Pedro 5:2-3 se enseña que el ministerio debe ejercerse “no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto”.

El apóstol Pablo fue ejemplo de integridad cuando declaró en Hechos 20:33-35: “Ni plata, ni oro, ni vestido de nadie he codiciado”. Para él, predicar la verdad significaba diferenciarse de quienes “medran falsificando la palabra de Dios” (2 Corintios 2:17).

Es importante aclarar que estos textos no condenan el sostenimiento legítimo de las iglesias ni las ofrendas voluntarias de los creyentes. La misma Escritura enseña que quienes sirven al Señor pueden recibir apoyo económico (1 Corintios 9:7-14; Gálatas 6:6).

  • Lo que la Biblia condena es:
  • Predicar motivados por la avaricia personal.
  • Convertir el Evangelio en una empresa comercial.
  • Manipular mediante el miedo, la culpa o falsas promesas de prosperidad.
  • Hacer creer que las bendiciones de Dios pueden comprarse.
  • Utilizar la autoridad espiritual para presionar u obligar a las personas a dar.

En el Nuevo Testamento no existe un mandato que establezca la ofrenda o el diezmo como una obligación impuesta bajo presión. Cuando una persona contribuye, debe hacerlo voluntariamente, con convicción y amor.

Existe una diferencia profunda entre enseñar fielmente la generosidad bíblica y utilizar la fe para manipular o enriquecerse. Mientras lo primero honra a Dios y edifica a la Iglesia, lo segundo produce escándalos, daño espiritual y desprestigio del Evangelio.

La Biblia enseña que quienes hacen mercadería de los creyentes, predican por avaricia, manipulan con falsas promesas y convierten el Evangelio en un negocio, si persisten sin arrepentimiento, enfrentarán el juicio de Dios, conforme a textos como Daniel 12:2, Mateo 25:46, 2 Pedro 2:3 y Filipenses 3:19.

Si los concilios y las iglesias no cumplen con la responsabilidad de confrontar a los mercaderes de la fe, a los falsos profetas y a los falsos maestros, entonces las denuncias realizadas por periodistas sobre estas prácticas adquieren un valor social importante y necesario.

Estas investigaciones pueden ayudar a que quienes escuchan el mensaje del Evangelio aprendan a buscar un alimento espiritual genuino y no adulterado, diferenciando entre el buen pastor que busca a las ovejas para cuidarlas, alimentarlas y guiarlas con fidelidad, y aquel que se acerca a ellas con el propósito de explotarlas, trasquilarlas y obtener beneficios personales.

Porque el verdadero ministro de Dios no ve a las ovejas como una fuente de ganancia, sino como vidas que debe amar, servir y cuidar. Quien utiliza la fe para enriquecerse termina distorsionando el propósito del Evangelio y causando daño espiritual a quienes depositan su confianza en él.

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