«El imperio, herido de muerte, convierte su declive en violencia y su miedo en doctrina de ataque preventivo.»
Por Juan Contreras ( Premio nacional de periodismo 2025, Venezuela; licenciado en Trabajo social, Referente de la Coordinadora Simón Bolívar).

En este momento estelar de la historia, la geopolítica no es un juego de suma cero, es una ofensiva desesperada del capital transnacional que, al ver su hegemonía erosionada, recurre a la violencia más descarnada. La administración Trump, actuando como el brazo ejecutor del complejo militar-industrial, ha desenmascarado su verdadera esencia: una doctrina de "ataque preventivo" que busca aniquilar cualquier foco de soberanía nacional que ose desafiar el dictado de Washington.

El Eje del Mal: Una Construcción Neocolonial
Cuando el imperialismo apunta a la nación hermana de Irán, no lo hace por su programa nuclear, un pretexto cínico que palidece frente al arsenal sionista, sino por lo que Teherán representa: un polo de resistencia antiimperialista en el corazón de la energía mundial. La amenaza es explícita y multidireccional: el imperio ha declarado que su objetivo es "acabar" con la tríada de la dignidad compuesta por Venezuela, Cuba e Irán.
Esta alianza entre el "imperio yankee" y el Estado sionista de Israel no es una coincidencia táctica, sino una simbiosis ideológica y militar. Mientras Israel actúa como el portaaviones terrestre en Asia Occidental para desestabilizar a Irán, Washington utiliza el bloqueo criminal contra Cuba y el asedio contra Venezuela para intentar quebrar la voluntad de los pueblos del Sur Global.
Ucrania y el Desgaste Programado
En el tablero de ajedrez mundial, el conflicto en Ucrania cumple una función perversa para el Pentágono: el desgaste sistémico de la Federación de Rusia. Se busca empantanar a Moscú en una guerra de atrición que drene sus recursos y su atención, dejando el camino libre para que la maquinaria bélica occidental se concentre en "picar adelante" contra Irán.
La lógica imperial es clara y aterradora: "la mejor defensa es el ataque". Al precipitar una escalada a gran escala, el imperio busca:
Reconfigurar el mapa energético. Controlar las reservas de hidrocarburos de Irán y Venezuela para sostener un sistema financiero en decadencia.
Aislar los focos de conciencia. Destruir los ejemplos de resistencia socialista en América Latina y el republicanismo islámico soberano.
Disciplinar al mundo. Enviar un mensaje de terror a las potencias emergentes del BRICS+, advirtiendo que nadie está a salvo del zarpazo imperial.
La Hora de la Resistencia y la Conciencia Mundial
Estamos frente a una encrucijada civilizatoria. El mundo se asoma al abismo de una conflagración global porque el imperio prefiere la destrucción del planeta antes que aceptar la transición hacia un mundo pluripolar y multicéntrico. Como revolucionarios, nuestra tarea no es solo el análisis académico de la geopolítica, sino la forja de la conciencia de clase internacionalista.
La agresión contra Irán es una agresión contra Venezuela; el bombardeo en Asia Occidental repercute en el bloqueo en el Caribe. La solidaridad entre los pueblos oprimidos debe ser tan global como la opresión que enfrentamos. La verdad es nuestra arma más poderosa: el imperio está herido de muerte y sus manotazos de ahogado son los más peligrosos, pero la historia pertenece a quienes luchan.
¡Frente al fascismo internacional, unidad de los pueblos!
¡Irán, Cuba y Venezuela resisten y vencerán!

































