

Por Manuel Salazar | Vértice crítico.

El rechazo tan contundente del pueblo dominicano a la expulsión, por parte del Gobierno del presidente Luis Abinader, de nueve funcionarios de la Embajada de Cuba en República Dominicana ha forzado a los propagandistas proyanquis a elaborar un guion para la narrativa de opinión pública.
Aquí, allá, allende y acullá, dicen que “espías asentados en la Embajada de Cuba quisieron secuestrar a cinco deportistas que desertaron de la delegación que representó a ese país hermano en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe”, celebrados hace un par de semanas en Santo Domingo.
El Gobierno no ha dado ninguna explicación oficial y así deja a la opinión pública a merced de la leyenda oscura elaborada por los propagandistas proyanquis.
Un guion que se repite tal cual en República Dominicana, a través de dos o tres reconocidas bocinas anticubanas; en Miami, Venezuela, Colombia, Nueva York y hasta en noticiarios de países de Europa, todos enemigos viscerales del pueblo y del Gobierno cubanos.
La misma mentira, “con pelos y señales”, sin la más mínima preocupación por presentar una prueba ni agregar, así sea un matiz, a la manida narrativa.
Porque es un guion de mentiras que se repiten con el mismo contenido a cada rato y por doquier, siguiendo la lógica goebbeliana, nazi y hitleriana de “calumnia, calumnia, calumnia, que algo queda”.
Repiten la mentira tanto y tanto con la pretensión de convencer sobre lo que no es creíble porque no sucedió.
Porque la decisión del Gobierno de Luis Abinader no tiene ni piso ni techo. Nada concreto en qué afincarse ni protegerse. Sin nada objetivo en qué ampararse ni agarrarse.
Porque corresponde a una decisión del Gobierno norteamericano, pensada en el Departamento de Estado yanqui y ejecutada con obediencia por el Gobierno dominicano.
Pero la mentira no llega lejos. No se mantiene.
Lo dijo el mismo Abraham Lincoln: “Se puede engañar a parte del pueblo algún tiempo. Pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo”.
Y la mentira de los proyanquis respecto a la decisión del Gobierno de expulsar a nueve diplomáticos cubanos, apenas es pronunciada, ya se disuelve en el rechazo de una gran mayoría del pueblo dominicano.






































