Por José Espinal.
Santo Domingo. En una jornada de firme contenido antiimperialista, desarrollada en la histórica calle El Conde, el pueblo dominicano expresó su solidaridad activa con el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, con la Primera Combatiente Cilia Flores y con la digna resistencia del pueblo venezolano, al tiempo que rindió homenaje al legado indeclinable del líder constitucionalista Francisco Alberto Caamaño Deñó.

La movilización, que congregó a cientos de personas frente al emblemático edificio Copello (símbolo del Gobierno Constitucional en Armas de 1965), inició con la entonación del Himno Nacional Dominicano y del Himno de la Revolución de Abril, en un ambiente marcado por consignas de rechazo a la injerencia extranjera y por la exigencia de la inmediata libertad y retorno a su patria de los dirigentes venezolanos.

Al tomar la palabra, el histórico combatiente de Abril y dirigente revolucionario Narciso Isa Conde evocó la gesta de 1965 como el proyecto democrático más profundo de la historia republicana dominicana, sustentado en la Constitución de 1963 y la unidad cívico-militar, frustrada por la intervención armada de Estados Unidos. Estableció un paralelismo entre aquella agresión imperial y los actuales ataques contra Venezuela, al señalar métodos comunes de dominación: despliegues militares, amenazas y desconocimiento del Derecho Internacional.
Desde ese mismo escenario histórico, Isa Conde alertó sobre la peligrosa escalada militar estadounidense en el Caribe y Nuestra América, denunciando el despliegue de poderío bélico con fines de intimidación contra Cuba, Nicaragua y otros pueblos soberanos. Llamó a fortalecer la unidad y la movilización popular continental, y reafirmó la solidaridad inquebrantable con el proceso bolivariano.
Concluido el acto central, la multitud marchó hasta la estatua del coronel Caamaño, frente al Parque Independencia. Allí se dio lectura a la proclama “Desde el legado de Caamaño, exigimos libertad para Nicolás Maduro y Cilia Flores”, en la que se recordó el 53 aniversario del desembarco patriótico de 1973 y se reafirmó la vigencia de esa herencia antiimperialista como guía de las luchas actuales.
El documento denunció que el secuestro del Presidente venezolano y de la Primera Combatiente constituye una grave violación del Derecho Internacional, y cuestionó la utilización del territorio dominicano como plataforma de agresión, señalando la subordinación del actual gobierno de Luis Abinader a los dictados imperiales. También exigió la retirada de fuerzas navales extranjeras del Caribe, el fin del bloqueo contra Cuba y el respeto irrestricto a la autodeterminación de los pueblos.
En la actividad participaron destacadas personalidades y organizaciones populares, entre ellas Vicenta Vélez, presidenta de la Fundación Francisco Alberto Caamaño, así como Héctor Sánchez, dirigente de Patria Para Todas y Todos, quien subrayó ante la prensa que la resistencia popular garantizará la soberanía venezolana frente a las agresiones del gobierno de Donald Trump.
La proclama final fue respaldada por más de treinta organizaciones sociales, políticas y populares de la República Dominicana, en una contundente demostración de internacionalismo, dignidad y compromiso con la causa de los pueblos en lucha.

































