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La propiedad inútil: filosofía de la avaricia en El Principito.

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Víctor Castillo
Víctor Castillo

Por Víctor Castillo (Charín) | Psicólogo | Vértice Crítico

Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) fue un aviador y escritor francés cuya vida transcurrió entre las alturas y las letras. Su obra cumbre, El Principito (1943), escrita durante su exilio en Nueva York, poco antes de desaparecer en una misión de reconocimiento sobre el Mediterráneo, es un tratado poético sobre la condición humana y la desnaturalización del mundo adulto.

Entrega I

La ilusión del dominio y la tiranía del número

El diálogo entre el Principito y el Hombre de Negocios expone con precisión quirúrgica el autoengaño del acumulador. El comerciante sostiene una premisa voraz: si un bien intangible no pertenece a nadie, el primero en reclamarlo se convierte en su dueño. Con esta lógica, las estrellas dejan de ser guías nocturnas o fuentes de asombro para transformarse en activos abstractos.

Sin embargo, esta apropiación revela una paradoja fundamental: la posesión sin vínculo es una servidumbre. El acumulador reduce la inmensidad del cosmos a cifras en un papel que luego guarda bajo llave en un cajón. No contempla el brillo de los astros ni se conmueve ante su luz; simplemente los cuenta. Al hacerlo, el sujeto no se enriquece, sino que empequeñece la realidad para amoldarla a la estrechez de su contabilidad.

Frente a este afán de poseer por poseer, el Principito opone una noción ética de la propiedad fundada en el cuidado. Poseer una rosa significa regarla, resguardarla del viento y ofrecerle tiempo; ser dueño de los volcanes exige deshollinarlos con frecuencia. La verdadera riqueza no nace del reclamo legal ni de la primacía en la llegada, sino de la responsabilidad compartida. Quien acumula sin cuidar solo administra sombras, transformándose en el custodio cansado de una riqueza que jamás llega a habitar ni disfrutar.

En la Entrega II profundizaremos en el contraste entre la cuantificación abstracta del mundo adulto y el valor de uso y contemplación, analizando cómo el materialismo sustituye la experiencia vital por la obsesión del cálculo y la posesión.

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