Home Actualidad La época de los eruditos fue superada hace muchos siglos.

La época de los eruditos fue superada hace muchos siglos.

281
0

Una reflexión, en especial para nuestras fuerzas revolucionarias y democráticas

Francis Santana.
Francis Santana.

Por Francis Santana | Miembro del PPT | Vértice Crítico. 

En la antigüedad, cuando el conocimiento científico y los saberes en sentido general eran sumamente limitados, resulta comprensible que determinadas personalidades con suficiente ilustración en su tiempo llegaran a dominar diversas ciencias y tecnologías al mismo tiempo.

El italiano Leonardo da Vinci (1452-1519), por ejemplo, llegó a ser pintor, arquitecto, anatomista, paleontólogo, botánico, escultor, filósofo, músico, poeta y urbanista.

Un verdadero erudito.

La vastedad de la formación de da Vinci y de otros eruditos de su tiempo los convirtió en sólidos líderes en su sociedad, siendo utilizados por los poderes establecidos para asumir extraordinarios compromisos en la educación, la construcción, la medicina, la guerra, las artes y otros ámbitos.

Pero en la actualidad, en que el conocimiento ha alcanzado un desarrollo sin precedentes en la historia de la humanidad, ningún ser humano puede dominar la mayoría de las ciencias y tecnologías existentes.

Eso resultaría absolutamente imposible.

Ahora no es posible que pueda haber eruditos que dominen la mayoría de las ciencias e, incluso, que puedan ser especialistas en todas las áreas de una misma ciencia.

Pero en nuestras fuerzas políticas democráticas y revolucionarias hemos pretendido que la militancia y, principalmente, los/as dirigentes incursionen en todas las áreas, sin una orientación definida hacia la especialización del conocimiento y de la práctica política.

Por eso encontramos dirigentes y militantes revolucionarios/as que saben de todo, pero de manera muy limitada, elemental y superficial, aunque hay excepciones al respecto.

Que incursionan en todos los frentes sectoriales y territoriales, pero que en ninguno de ellos son especialistas y en los que no hacen, ni por asomo, aportes suficientes que contribuyan al avance de nuestra causa liberadora.

Que no pueden debatir con la calidad necesaria y argumentos convincentes ningún tema con los intelectuales de los partidos que representan los intereses de las clases dominantes nativas y extranjeras.

Ha resultado, entonces, que los/as militantes y también los/as dirigentes de nuestras izquierdas (con sus excepciones) no son especialistas en nada, conocen cuestiones mínimas de algunas áreas, pero no pueden ser líderes de opinión en ninguna de ellas, ni hacer propuestas ni aportes teóricos sólidos en ninguna vertiente específica de la realidad y del conocimiento.

Esa ha sido una grave limitación y desviación de nuestras izquierdas, que casi nunca aparece en los cientos de análisis que se hacen sobre las causas de las serias debilidades del campo democrático y revolucionario en nuestro país, muchos de los cuales han estado concentrados en establecer que la causa principal de nuestras fallas ha sido la incapacidad para unirnos, visión esta enteramente unilateral.

Pero aún estamos a tiempo para entender que, si queremos construir un liderazgo competente que genere respeto y autoridad en nuestra sociedad y que, además, el pueblo mayoritariamente lo valore como poseedor de la suficiente capacidad para conducir acertadamente la lucha nacional y de clase, para gobernar de manera eficiente y patriótica la nación dominicana, estamos compelidos a cualificar y especializar a cada uno de los hombres y mujeres integrantes de nuestras filas.

De lo contrario, continuaremos reeditando la misma práctica política que venimos implementando durante muchas décadas y cosechando resultados cada día más famélicos.

Es inaceptable que en nuestras izquierdas no contemos con especialistas en temas tan vitales para hacer política revolucionaria como turismo, zonas francas, nuestra diáspora, asuntos electorales, religión, juventud, transporte, seguridad ciudadana, deportes, municipalidad, vivienda, construcción, asuntos militares y seguridad, justicia, cárceles, Constitución del país, producción bajo ambiente controlado, comunicación, uso de las redes sociales y de la IA, entre otros.

Tenemos por delante el desafío inaplazable de garantizar la cualificación y especialización de nuestras filas desde ahora, sin dejarlo para algún día, cuando sería demasiado tarde.

Una revolución, si es verdadera, no puede ser conducida victoriosamente por grupos de artesanos y activistas con miras y horizontes estrechos.

El poder revolucionario no se puede construir, sostener y desarrollar con aprendices de la política, ni con las chapucerías e improvisaciones propias del voluntarismo y el desprecio por la investigación y el conocimiento especializado de la realidad que nos proponemos transformar desde sus raíces.

La época de los eruditos hace siglos que fue superada por el avance integral y arrollador de la ciencia, la tecnología, el arte y la cultura.

En gran medida hemos querido ser eruditos en estos tiempos, pero no hemos pasado de ser eruditos del conocimiento fragmentario, superficial, elemental y sin especialización alguna.

Gravísimo error.

¡Rectifiquemos!

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here